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El fuego ataca las islas Canarias

Gran Canaria se abrasa en el peor incendio

Unas cerillas prendidas en mitad del monte por un vigilante forestal originaron el pasado viernes un incendio en Gran Canaria que ya se ha convertido en el mayor y más grave de su historia. El vigilante, que ayer ingresó en prisión, pretendía protestar porque quería un contrato de mayor duración y desató una catástrofe ecológica de enormes proporciones en el único pulmón verde de la isla de Gran Canaria.

Vientos de 70 kilómetros por hora avivan el fuego e impiden maniobrar a los helicópteros encargados de la extinción

"Es una situación muy compleja, difícil y de extrema gravedad", declara el presidente canario, Paulino Rivero

2.200 personas han tenido que ser evacuadas y 80 viviendas han quedado calcinadas por las llamas en la isla

Tres días después de la fechoría, nueve frentes de fuego siguen activos, muchos de ellos fuera de control, más de 2.200 personas han sido evacuadas, 80 casas calcinadas, zonas de acampada desalojadas y más de 1.000 personas movilizadas para tratar de detener las llamas.

Cinco mil hectáreas han sido ya abrasadas por la lengua de fuego. El Gobierno de Canarias asumió ayer la coordinación de los trabajos de extinción. "Es una situación muy compleja, difícil y de extrema gravedad", resumió el presidente canario, Paulino Rivero.

Las autoridades trabajan con la premisa de que no haya ni una sola víctima mortal y desalojan casas rurales y pueblos enteros de las cumbres cuando las llamas corren en esa dirección. El municipio de Mogán amaneció ayer bajo una enorme nube negra que, como si se tratara de un volcán, arrojaba cenizas por las calles del casco antiguo, convertido en una ciudad fantasma, de la que han sido desalojados todos sus habitantes, informa Eva Marrero. El propio alcalde del municipio, Francisco González (del PP), ha perdido su hogar. "Mi casa vale tanto como la de cualquier vecino que también la ha perdido, lo que importa ahora son las vidas humanas; lo otro sólo son bienes materiales", contestaba González con serenidad.

Los vecinos de Mogán se reúnen en el polideportivo de la costa, lejos de las llamas. Ninguno quiere hacer declaraciones, mientras lloran y se consuelan por lo menos por estar con vida. Muchos vieron cómo las llamas se tragaban la casa construida durante generaciones. Un equipo de psicólogos, personal de Cruz Roja, Protección Civil y de los Servicios Sociales consolaba a los vecinos más desesperados.

Los ayuntamientos de Mogán y San Bartolomé de Tirajana han habilitado cuatro albergues y varias zonas deportivas en previsión de que haya más desalojos en caseríos de la cumbre.

Unos 500 turistas del hotel rural El Mirador (en San Bartolomé de Tirajana) fueron evacuados al caer la tarde, cuando las llamas estaban a menos de 1.000 metros. Otros tantos turistas del Hotel Las Tirajanas también fueron evacuados.

Cuatro islas afectadas

El fuego arrasa cuatro de las siete islas canarias. La peor situación se vive en Gran Canaria, donde la orografía, los vientos y temperaturas por encima de los 40 grados han funcionado como catalizadores de la mayor tragedia natural en la isla. En Tenerife, tres focos avanzan desde Los Realejos, La Guancha y San Juan de la Rambla hacia los montes de Garachico, en dirección norte-oeste, en uno de los lugares tradicionalmente más castigados por los pirómanos. Las fuertes ráfagas de viento han avivado las llamas y hay ya 2.000 hectáreas de monte de pino afectadas. Más de 1.000 personas del norte de la isla tuvieron que ser evacuadas.

En La Palma permanece controlado un fuego en El Paso y en La Gomera, el Parque Nacional de Garajonay aún está a salvo, gracias a un cinturón de seguridad de 500 metros de ancho y 2 kilómetros de longitud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2007