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Reportaje:

Bajo el influjo de Oteiza

La Escuela de Arte de Deba celebra sus 25 años con una muestra de piezas de sus alumnos

Corrían los primeros meses de 1970, cuando bajo el impulso del escultor Jorge Oteiza se puso en marcha en Deba la Escuela Experimental de Arte. El centro contó con la colaboración de otros artistas destacados, como Agustín Ibarrola, Remigio Mendiburu y Eduardo Chillida. Y con el tiempo se reconvirtió en la Escuela de Arte de Deba, que cumple ahora 25 años. Con motivo de esta efeméride, la sala Boulevard de Kutxa, en San Sebastián, expone 130 obras creadas durante este periodo por los alumnos en sus cinco talleres: talla en piedra y madera, cerámica, fundición en bronce, grabado calcográfico y pintura.

La escuela, ubicada en el edificio de una antigua central eléctrica, echó a andar bajo la filosofía de "liberar la imaginación, desarrollar ideas y formar profesionales en el campo de las técnicas artesanales". Un cuarto de siglo después, mantiene estos objetivos, pero consciente de que ha de "recuperar los oficios tradicionales adaptándolos a la actualidad y a las nuevas tecnologías", comentó ayer su director, Mikel Campo. Por cierto, aprovechó para decir que el centro necesita nuevas instalaciones, más grandes y modernas.

Tocar los materiales

Profesor de talla de piedra y madera, Campo subrayó que hay que enmarcar la exposición 25 años de la Escuela de Arte de Deba en la propia historia del centro, que ha pasado por "muchas vicisitudes". Sus primeros alumnos estaban "muy motivados". Pero según fueron avanzando los años 80 aumentó el paro y algunas personas acudían a la escuela "por estar en algún sitio". Ahora los alumnos vuelven a estar de nuevo "muy motivados". De hecho, algunos acuden a ella tras finalizar sus estudios universitarios de Bellas Artes.

Y es que, aunque no ofrece una titulación oficial, la Escuela de Arte de Deba ha alcanzado un importante reconocimiento en toda España. "Los estudios de Bellas Artes se centran mucho en el área teórica", de manera que muchos estudiantes recurren al centro de la localidad guipuzcoana porque quieren "tocar y experimentar con los materiales y aplicar los conceptos" que han aprendido, argumentó el escultor y grabador Juan Luis Baroja Collet, profesor de grabado calcográfico.

Marcada por este devenir de la escuela, la muestra se acerca hasta el próximo 9 de septiembre a obras como Viaje solo. La estudiante chilena Elvira Valenzuela ganó con este trabajo el Premio Nacional de Grabado de Jóvenes Creadores en 2005. O a una pieza en bronce del ya ex alumno Andoni Trecet, quien en la actualidad es jefe del Taller de Alfa Arte.

Por el centro pasó también el escultor Agustine Bukari, de Ghana. Había trabajado con barro y cemento, y en Deba se familiarizó con la piedra y la madera. Ahora tiene un taller en Vizcaya, donde sigue creando piezas en cemento de aire étnico, como la que se puede ver en la exposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de julio de 2007