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España prestará apoyo logístico a la misión de la UE en Chad, pero se resiste a enviar tropas

Empresas españolas negocian contratos para equipar a las fuerzas de la ONU en África

España está dispuesta a prestar apoyo a la fuerza de paz, de entre 1.500 y 3.000 efectivos, que la Unión Europea se propone enviar al este de Chad para proteger a los desplazados por el conflicto de Darfur, pero es remisa a desplegar tropas sobre el terreno. A la espera de que los ministros de Asuntos Exteriores de la UE den hoy luz verde a la planificación de la misión, el Ministerio de Defensa se inclina por prestar apoyo aéreo a la fuerza que operará por un máximo de un año bajo mandato de la ONU y como complemento de una futura operación mucho más ambiciosa en la vecina provincia sudanesa.

La operación que la UE se propone lanzar en Chad cumple todos los requisitos exigidos por la vigente Ley Orgánica de la Defensa Nacional: se trata de una misión de carácter humanitario, dirigida a paliar en lo posible la catástrofe de Darfur, que suma 200.000 muertos y más de dos millones de desplazados; responde a un mandato de la ONU y tiene luz verde del presidente del país anfitrión, el chadiano Idriss Déby.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa se inclina por limitar la participación española al apoyo logístico, bien prestando colaboración al puente aéreo con la región o desplegando algún avión de transporte, pero evitando en la medida de lo posible el despliegue de tropas sobre el terreno.

Ello se debe a que las misiones en los Balcanes, Afganistán y Líbano han llevado la cifra de militares desplegados en el exterior cerca del límite de 3.000 efectivos marcado por el Consejo de Ministros. Además, España se está volcando con los países de la costa noroccidental africana -de los que procede el grueso de la inmigración que llega a Canarias- y considera que es en esta zona donde debe centrar todos sus esfuerzos en beneficio del conjunto de los países de la UE.

En este momento hay un avión del Ejército del Aire, con su correspondiente dotación, en Cabo Verde y el Ministerio de Defensa está negociando acuerdos de cooperación en la lucha contra la inmigración irregular con Mauritania y Senegal, además de mantener un dispositivo permanente de vigilancia aeronaval al sureste de Canarias.

Protección de refugiados

Aunque de carácter humanitario, la misión de la UE en Chad -que podría extenderse a la República Centroafricana y completarse con una misión policial de la ONU con unos 300 agentes- no estará exenta de riesgos, pues su principal tarea será proteger a los refugiados de las incursiones de elementos armados que, procedentes de Sudán, siembran el terror y reclutan por la fuerza combatientes en los campamentos.

En todo caso, la misión en Chad será sólo un primer paso de la futura fuerza de paz para Darfur, mucho más ambiciosa, que tropieza con la resistencia del régimen islamista de Jartúm y de su poderoso aliado chino. Si los países occidentales convencen a Pekín para que el Consejo de Seguridad de la ONU dé luz verde a la resolución, a principios de 2008 debería desplegarse al otro lado de la frontera una fuerza mixta de la ONU y la Unión Africana (UA) de más de 26.000 efectivos, que integraría en su seno la escuálida fuerza de 7.000 soldados africanos que está ya en la provincia sudanesa.

Francia, que tiene tropas en Chad y probablemente tendrá el mando de la operación, ha sondeado ya la disposición española a participar. A pesar del escaso entusiasmo, las fuentes consultadas reconocen que será difícil resistirse a la presión francesa, especialmente en un momento en que ambos gobiernos están en plena luna de miel tras la llegada al poder de Nicolas Sarkozy.

Si España decidiera al final enviar tropas terrestres a Chad, difícilmente iría más allá de una compañía similar a la que se desplegó el año pasado en la República Democrática de Congo (RDC) durante las elecciones presidenciales. Fuentes militares recuerdan que, aunque la misión europea contaba con 1.300 efectivos, los legionarios españoles fueron los únicos que estuvieron disponibles desde el primer momento para patrullar por la capital.

Pese a la incertidumbre que rodea su participación militar, empresas españolas especializadas en suministros para las Fuerzas Armadas están compitiendo por equipar a las misiones de la ONU en África. Los primeros contactos con el departamento de Operaciones de Paz de Naciones Unidas se iniciaron en febrero pasado, con motivo de la visita a Nueva York del entonces secretario de Estado de Defensa Francisco Pardo, con el argumento de que la contribución española a la ONU no se corresponde con los contratos que obtienen sus empresas. Inicialmente se habló de ofertas por un importe global de hasta 400 millones de dólares, pero se da por sentado que gran parte de los suministros los harán compañías francesas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2007