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El PP asegura que no votará al PSE en la Diputación de Álava aunque gane el PNV

Los socialistas dicen que tienen apoyos para gobernar e insinúan un pacto que el PP niega

"A Txarli Prieto no le hemos visto con Zapatero y a Javier de Andrés sí le hemos visto con Mariano Rajoy, y lo que le dijo fue que adelante". Así resaltan en fuentes del PP que su candidato para presidir la Diputación de Álava, De Andrés, cuenta con todas las bendiciones del partido para mantener su aspiración hasta el final. También pretenden desmentir la insinuación del socialista Juan Carlos Prieto sobre un pacto con el presidente alavés del PP, Alfonso Alonso, para que le ceda el puesto de diputado general y evitar así que el PNV de Egibar dirija la institución.

Las Juntas Generales (Parlamento provincial) que el jueves deben elegir al diputado general de Álava (jefe del ejecutivo foral) están compuestas por 51 procuradores o junteros. El PP tiene 15, el PSE 14, otros 14 el PNV, dos EA, uno Ezker Batua (EB), uno Aralar y cuatro ANV, que no está en las negociaciones. Los tres primeros y ANV han formalizado candidaturas y, a falta de tres días, los tres aspirantes con posibilidades reclaman el puesto.

El PP y el PSE se piden mutuamente el apoyo, lo que evitaría que el PNV alavés, controlado por el sector soberanista de Joseba Egibar, se haga con el puesto. El candidato socialista insiste en que ya tiene los apoyos para ganar -ayer lo reiteró el portavoz del PSE, José Antonio Pastor- y sugiere que hizo un pacto para intercambiar la presidencia del legislativo provincial, en manos del PP, por la del Ejecutivo. Sin embargo, los populares lo niegan. "Si tiene los apoyos, no son los nuestros. Será una estrategia de presión. El jueves se verá que no es así", dijo ayer a este periódico el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio.

Los prolegómenos de la anterior elección, en 2003, fueron parecidos: el actual presidente del Senado, y entonces secretario general del PSE-EE en Álava a la vez que candidato, Javier Rojo, sostuvo hasta el final la existencia de un pacto con el actual diputado general Ramón Rabanera, que éste siempre negó. Finalmente, José Luis Rodríguez Zapatero obligó a Rojo a no presentar su candidatura y dar su respaldo a Rabanera, para evitar que el cargo volviera a manos del PNV, embarcado en el plan Ibarretxe. La diferencia respecto a 2003, resaltan los socialistas, es que esta vez sí han formalizado candidatura y ello quiere decir que no habrá llamada de Zapatero, aseguran.

¿Será ahora Rajoy el que llame a los suyos, en virtud de otro supuesto acuerdo, el que intercambiaría Navarra para UPN por Álava para el PSE? El presidente nacional del PP salió de La Moncloa tras su última entrevista con el presidente del Gobierno desvelando que habían hablado tanto de la comunidad foral como de la provincia vasca, pero la negativa es tajante en el PP. "He hablado varias veces con Rajoy y él no ve ningún motivo por el que debamos ceder nuestra posición de fuerza más votada", aseguró ayer a este periódico el presidente del PP alavés, AlfonsoAlonso.

El tercero en discordia, el PNV, se atribuye 18 votos, añadiendo a los suyos los de EA, EB y Aralar. Pero hasta los pequeños juegan: ninguno ha dicho aún que se los vaya a dar.

Si los dos partidos nacionales mantienen sus posiciones como anuncian, la probabilidad más alta de alzarse con el triunfo la tiene de salida el PNV, que controlaría las tres diputaciones, dos de ellas en manos del sector liderado por Egibar. Lo haría desde su peor resultado: su tercera posición del 27-M.

El pacto del PSE de Patxi López con el PNV de Josu Jon Imaz daría la ocasión de ensayar la que podría ser fórmula de gobierno alternativa al actual tripartito del lehendakari Juan José Ibarretxe. Salvo por un detalle: que el PNV de Álava no es el de Imaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2007