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Automovilismo | Gran Premio de Europa

La grúa de la discordia

Una grúa apareció en la primera curva del circuito de Nürburgring y en lugar de ayudar a todos los coches que se habían accidentado por culpa de la lluvia sólo elevó al McLaren Mercedes de Lewis Hamilton y le devolvió a la pista para que pudiera proseguir su carrera. Parecía evidentemente injusto. Pero había una razón de peso. Hamilton era el único que había mantenido su motor en marcha. Casi ninguno de los coches accidentados tenía daños irreparables, pero la mayoría de pilotos los había ya abandonado y se habían quitado los guantes cuando el coche del británico estaba siendo levantado por la grúa. Y ése fue su error.

No hubo nada ilegal en la ayuda que recibió el McLaren. Porque el reglamento especifica que nadie puede recibir ayudas para poner en marcha el motor de un monoplaza, pero en cambio sí puede recibirlas para recuperar la pista. Así que Hamilton agotó las posibilidades reglamentarias, perfectamente aconsejado desde su box, y demostró conocer bien las normas de la competición. Fue una situación que anteriormente se había producido varias veces con un gran campeón como Michael Schumacher. Recuerdo incluso que, cuando estaba en Benetton, en una carrera se salió y quedó atrapado en un escalón lateral, pero pudo proseguir porque mantuvo el coche en marcha y recibió la ayuda necesaria.

Hamilton pudo ser remolcado porque fue el único que mantuvo en marcha su motor

La prueba más evidente de que su coche seguía funcionando fue que, cuando la grúa lo dejó en la pista, él aceleró y prosiguió su camino. Estos bólidos no tienen arranque y, por tanto, de haberse parado, no habría podido ponerlo en marcha. Su pericia y la de su equipo le salvaron esta vez y pudo proseguir su carrera. Se mostró como un piloto inteligente y capaz de mantener la serenidad en situaciones complicadas. Sin embargo, allí perdió una vuelta y eso resultó una merma excesiva para él. Corrió bien, marcó varias vueltas rápidas y fue el único que se mantuvo en los mismos tiempos que Massa y Alonso. Pero estar en el tráfico es un problema insalvable. Y, más aún, cuando los problemas se acumulan como en su caso: cuando Heidfeld se tiró sobre su compañero de equipo Kubica en la salida, Hamilton llegó a ir cuarto, pero sufrió un pinchazo y tuvo que entrar en boxes para cambiar neumáticos; y, después, se salió varias veces de la pista hasta acabar finalmente noveno.

La situación recrudece aún más la batalla interna entre los dos pilotos de McLaren Mercedes. Ahora Alonso se coloca a sólo dos puntos de Hamilton en el Mundial, mientras que Raikkonen queda prácticamente apartado de la batalla. Pero eso corrobora mi idea de que el asturiano tiene muchas opciones de acabar ganando el título. Independientemente de su carácter, Alonso ha demostrado que es un gran campeón. Aunque Hamilton es muy rápido, Alonso tiene la experiencia de acumular dos títulos mundiales y eso le permite gestionar bien la situación en un campeonato en que la experiencia y la constancia van a ser determinantes al final. Pero en el que todavía no hay que olvidarse, en absoluto, de Ferrari, que ha demostrado que en seco tiene aún más potencial que McLaren.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2007