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De la Vega riñe a la comisión de subsecretarios por falta de iniciativas

"Parece que sobran la mitad de los ministerios", dijo la vicepresidenta

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha convocado una reunión extraordinaria de la Comisión de Subsecretarios para el 30 de julio, con el objetivo de preparar los consejos de ministros de fines de agosto. La convocatoria de esta reunión, que se celebrará tras el último Consejo de Ministros previo a las vacaciones, vino precedida de una reprimenda de la vicepresidenta a los subsecretarios y secretarios de Estado.

Fernández de la Vega, que preside la Comisión de Subsecretarios todos los miércoles, dijo anteayer a los aproximadamente 30 secretarios de Estado y subsecretarios, que acuden regularmente a las reuniones preparatorias de los Consejos de Ministros de los viernes, que aún quedan 240 días y casi 30 reuniones del Gobierno antes de que se celebren las próximas elecciones generales y que echaba en falta iniciativas desde los ministerios para afrontar la etapa final de la legislatura.

Fernández de la Vega muestra en las reuniones una actitud de exigencia, no exenta de dureza, que suele suavizar su número dos en la comisión, el jefe de Gabinete de la Presidencia del Gobierno, José Enrique Serrano.

El pasado miércoles, una vez finalizada la sesión ordinaria de la comisión, que trató asuntos de medio ambiente que hoy debatirá el Consejo de Ministros, Fernández de la Vega tomó la palabra para dirigir un discurso político muy crítico a los altos cargos de los ministerios y exigirles la presentación de iniciativas.

En un momento de su discurso les llegó a decir a los subsecretarios y secretarios de Estado: "Parece que sobran la mitad de los ministerios y, si se suprimieran, ganaría el erario público".

Fuentes gubernamentales sitúan este insólito discurso de la vicepresidenta en el propósito de concienciar a los ministerios para que tomen la iniciativa y trabajen sin dar por agotada la legislatura, que se prolongará hasta el próximo mes de marzo.

Final de legislatura

Habitualmente, cuando la legislatura entra en su tramo final, como es el caso, los ministerios relajan su actividad porque el programa con el que concurrieron a las elecciones ya está prácticamente agotado y, sobre todo, porque no existe plazo material para promover y aprobar nuevas leyes.

Sin embargo, la decisión política de José Luis Rodríguez Zapatero de remodelar el Gobierno a sólo ocho meses de las elecciones y de mantener la tensión gubernamental obliga a los ministerios a retomar la iniciativa.

Zapatero anunció, con motivo del relevo ministerial de hace dos semanas, que el Gobierno seguiría tomando iniciativas, sobre todo en materia social, y puso como ejemplo la nueva subvención de 2.500 euros a las familias por nacimiento o adopción.

La pretensión de La Moncloa se materializa en que los ministerios, y con ellos la Comisión de Subsecretarios, centren su atención en los ocho meses escasos que quedan para el final de la legislatura en el desarrollo de la normativa legal ya aprobada, lo que requiere decretos y programas de actuación, particularmente en

terrenos sociales, como la Ley de Dependencia o vivienda; en asuntos de medio ambiente, que tendrán un papel estelar en este último tramo del actual mandato, y en la mejora de los servicios públicos.

Este toque de atención interno en el Gobierno tuvo un precedente en una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros que Zapatero presidió en enero, aunque hubo una diferencia importante. A primeros de año, el Gobierno estaba culminando su trabajo legislativo de la legislatura, que ya entonces había sido muy intenso, y la preocupación principal de La Moncloa era dar a conocer a la opinión pública las realizaciones del Ejecutivo.

La Moncloa tenía sobre la mesa una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que aseguraba que el 64% de los españoles no conocía una ley tan básica para el Gobierno de Zapatero como la de Dependencia ni tampoco era consciente del esfuerzo inversor en materia de infraestructuras. Aquella reunión trazó un plan de comunicación para intentar superar el debate político focalizado en el ETA y la reforma territorial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de julio de 2007