Reportaje:

La sonrisa esquiva de Manolete

Una muestra fotográfica se adentra en el lado más íntimo del torero

Manolete, torero de pocas palabras y semblante serio, se conserva en el imaginario popular a través de las cientos de fotografías que de él hicieron los reporteros de la época. Y, entre los montones de imágenes en blanco y negro, es una misión imposible encontrar una en la que Manuel Rodríguez Sánchez (Córdoba, 1917-Linares, 1947) rompiera su mito con una sonrisa. Pero los descendientes de Ricardo Rodríguez Sánchez, fotógrafo cordobés que falleció en 2003, guardan como tesoro una instantánea. Se trata de una foto de Manolete en la que el maestro sonríe. Ríe abiertamente con la boca y los ojos.

A Ricardo se le metió entre ceja y ceja conseguir aquella fotografía única. Y lo logró a principios de los años cuarenta del siglo pasado. Aunque es cierto que Ricardo contaba con una ventaja: era amigo del diestro cordobés.

Ayer se inauguró en la sala de exposiciones de Vimcorsa de Córdoba la muestra Intimidad. Manolete a través de la cámara de Ricardo. Poco más se puede añadir a un título tan transparente. Se trata de una exposición de 102 fotografías en blanco y negro tomadas entre 1942 y 1947.

Ricardo rompió la muralla del mito y, además de mostrar al torero en la plaza vestido de luces, se coló en un tren que le lleva a Jerez, en una juerga de Manolete y sus amigos cordobeses con fino y guitarra, en una tienta de becerras, en la casa del diestro en la calle Cervantes, en el Hotel Reina Victoria de Madrid, en un desayuno... Y en la muerte. Ricardo captó con su cámara el homenaje que le rindió Córdoba tras el fallecimiento del torero. Con gran fuerza se muestra el rostro de un Manolete amortajado, la llegada del cadáver a su casa de la calle Cervantes, donde se instaló la capilla ardiente.

Un Buick azul

Quizás, una de las instantáneas más evocadoras no sea la del diestro sin vida. Es la de un automóvil, el precioso Buick azul de Manolete que Ricardo fotografió en la plaza de Capuchinos durante una misa que los amigos del diestro le dedicaron tras su muerte. Ese automóvil fue en el que el torero llegó hasta su destino: la plaza de toros de Linares, donde un toro mató a Manolete en agosto de 1947.

La exposición Intimidad. Manolete a través de la cámara de Ricardo permanecerá abierta hasta el 9 de septiembre. El comisario de la muestra es Florencio Rodríguez, hijo de Ricardo. Durante la presentación de ayer detalló cómo esta exposición es una selección de más de un centenar de imágenes sacadas de los 40 reportajes gráficos que su padre realizó a Manolete. También incidió en que se haya seguido el método tradicional de revelado para obtener las copias a partir de los negativos, ya que "los grises que se han conseguido reflejan el carácter de los años cuarenta y favorecen la emoción del espectador y fijar la atención en los gestos recuperados".

Los fondos de la exposición pertenecen a la Fundación Cajasur, que custodia los archivos del fotógrafo Ricardo. Vicente Luis Mora, responsable de esta fundación, sostuvo ayer que las instantáneas de Ricardo son "uno de los máximos tesoros documentales y artísticos" de esta organización.

Por su parte, Florencio Rodríguez insistió en que las imágenes expuestas desde ayer también recuperan la memoria de Córdoba, ya que se adentran en espacios urbanos que han sido modificados con el paso del tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de julio de 2007.

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