Reportaje:TODO SOBRE LAS DROGAS

... ¿Y el alcohol y el tabaco?

Más de 10.000 españoles mueren al año por causas relacionadas con la bebida

El alcohol es la droga que más estragos sociales causa: de salud, de orden público, de violencia". Lo dice Eusebio Megías, director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. "Es la que produce más efectos crónicos", afirma el médico Juan Flores, asesor del Plan Nacional sobre Drogas: "Los de la coca y el cannabis desaparecen al dejar de consumir". El alcohol y el tabaco "crean diez veces más mortalidad que las drogas ilegales", asegura Belén Bilbao, directora de Drogodependencias del Gobierno Vasco: "Crean mucho más sufrimiento y mucha más carga en términos de salud pública".

El alcohol, junto al tabaco, es la gran droga legal. La que encabeza todas las listas de consumo: un 76,7% de la población la toma, según el Plan Nacional sobre Drogas. España es hoy el séptimo país del mundo en cuanto a consumo per cápita, con 10,5 litros de alcohol al año. El alcohol causa en nuestro país entre el 10% y el 15% de las urgencias, el 4% de los ingresos hospitalarios; y se estima relacionado con más del 30% de los accidentes mortales de tráfico y entre el 15% y el 25% de los accidentes graves de tráfico. En total, algo más de 10.000 personas mueren en España al año por causas relacionadas con el consumo excesivo de alcohol, según fuentes del Ministerio de Sanidad.

El licor, junto al tabaco, es la gran droga legal. La que encabeza todas las listas de consumo

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El patrón de consumo, eso sí, ha cambiado a lo largo de los años. Se ha pasado de un modelo mediterráneo (todos los días, repartido a lo largo del día, mucho vino) a un patrón nórdico (consumo concentrado en poco tiempo, emborracharse por la vía rápida, alta presencia de destilados).

El consumo de alcohol por los adolescentes es mucho más que un problema de botellones o resacas. El impacto de la bebida en unos cerebros que están todavía en periodo de formación hará que al menos uno de cada tres jóvenes que empiezan a beber a los 14 ó 15 años tenga en el futuro que enfrentarse a una adicción a la bebida. Según Aaron White, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte), puede ser aún peor: en el alcoholismo influyen aspectos biológicos y también sociales; si en la familia del menor hay antecedentes de alcoholismo, la proporción de futuros adictos llega al 48%.

Los resultados en otros tramos de edad son coincidentes. Para los que empiezan a beber a los 13 años o antes, las proporciones de futuros alcohólicos son del 26% si no hay antecedentes familiares y del 57% si éstos existen. La tendencia disminuye con la edad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de julio de 2007.

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