Reportaje:

Los dueños de las olas

Las playas de Cádiz multiplican en verano las oportunidades para aprender surf y kitesurf

Kristen Perry tiene 16 años. Es su segunda visita a España. Le cuesta todavía explicar en castellano que estuvo de niña en Mallorca pero que apenas se acuerda. Acabado el curso en Darien (Conética, Estados Unidos), acaba de llegar a Cádiz, donde convivirá con una familia gaditana durante todo el verano gracias a un programa de intercambio. Aprenderá a dominar el idioma y las olas casi al mismo tiempo. Porque su viaje combina clases de español y de surf. "En mi ciudad hay playa pero sin olas", detalla con marcado acento estadounidense. En la playa gaditana cubre esa ausencia infantil de embates del mar subida a una tabla. Las escuelas gaditanas de surf se llenan en verano de residentes interesados en descubrir nuevas experiencias o de turistas atraídos por las oportunidades de diversión de los deportes acuáticos.

"Muchos utilizan estos deportes para mantener la juventud", dice uno de los expertos

Kristen está aprendiendo surf junto a otros compatriotas en Offshore, la Escuela Municipal de este deporte en Cádiz (www.escueladesurfcadiz.com), una iniciativa privada con el apoyo del Ayuntamiento gaditano, que ha cedido un módulo de la playa de Cortadura y ha acotado parte del agua para las actividades. La escuela lleva abierta tres años y ofrece lecciones de surf, kitesurf (con cometa) y bodyboard. "Lo más solicitado es el dominio de la tabla", explica Miguel Ángel Rey, uno de sus responsables. "Aquí había mucha demanda de esos deportes. Lo que faltaba era quien pudiera dar unas nociones básicas, el punto de partida para comenzar a practicarlo. Ese empujoncito es muy importante para que muchos se atrevan a comenzar", continúa Rey.

A la escuela llegan diariamente numerosos aprendices. En verano el gancho turístico es fundamental. "Hay grupos de extranjeros, empresas, colectivos laborales y academias de idiomas que vienen a probar", detalla Antonio Parrilla, otro de los responsables de la escuela Offshore. Incluso la Universidad de Córdoba tiene abierta la posibilidad de que sus alumnos de Educación Física consigan créditos con las clases recibidas en la playa gaditana. La tabla y la cometa son materiales puestos por la escuela. También parte del vestuario. Las lecciones se ofrecen en la arena, en el mar y también a través de un DVD formativo que aporta las nociones básicas de lo que va a ocurrir entre las olas. "Hay gente que le tiene miedo al mar y lo va perdiendo poco a poco. Nosotros queremos que ellos vayan superando niveles. Les vamos aconsejando y también le asesoramos en la compra posterior de materiales para cuando ya vayan a practica más en serio", describe Miguel Ángel Rey.

Los expertos en surf dicen que cuando se está sobre las olas se desactiva parte del cerebro, la parte más racional. Se multiplican las emociones. "Es como volver a ser niños de nuevo", señala Antonio Parrilla. "Muchos utilizan estos deportes para mantener la juventud. Es muy espiritual porque el contacto directo con el mar, con su fuerza, con el viento te lleva a esos extremos", explica.

Las primeras lecciones de Kristen y sus compañeros de intercambio se han visto alteradas esta semana por el fuerte viento de levante que impide el desarrollo de las clases en el mar. Sus iniciales contactos con la tabla están muy lejos de la maestría que ya demuestran algunos valientes en el mar que desafían las adversas condiciones meteorológicas.

El Ayuntamiento de Cádiz impide la práctica de kitesurf en la playa de Cortadura durante los meses de verano por el aumento de la afluencia de bañistas, una medida criticada por los aficionados pero entendida por los responsables de la escuela. Las clases con la cometa se dan en Caños de Meca y en Tarifa, donde sí se permiten estas prácticas. Son los lugares ideales para este deporte en la provincia en Cádiz junto a Torreguadiaro, en San Roque. También un buen sitio en El Rompido, en Huelva. Playas donde cada día se mezclan los ya experimentados voladores sobre el mar y los que, con temeroso y respetuoso ánimo, sueñan en las primeras lecciones a ser algún día los dueños de las olas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de julio de 2007.

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