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Guipúzcoa recupera la trayectoria y obra de la pintora figurativa Aurora Bengoechea

La Diputación y su familia han organizado una exposición y han editado un catálogo

Aurora Bengoechea (Palencia, 1943-San Sebastián, 1991) pintó y dibujó desde niña, pero hasta bien pasados los 30 años no se lanzó a dedicarse a la pintura de manera profesional, así que no es tan conocida como otros artistas coetáneos. La Diputación de Guipúzcoa y su familia quiere ahora recuperar su trayectoria y obra y unirla a la de otros creadores vascos de su generación como Vicente Ameztoy, Marta Cárdenas, Clara Gangutia o Andrés Nagel. Para ello, han editado un catálogo con sus 375 cuadros y exponen una treintena de ellos en el Centro Cultural Koldo Mitxelena.

Aurora Bengoechea fue una pintora figurativa, con "extraordinarias" dotes para manejar el color y una mano que daba al paisaje "un alto tono poético". Pero sobre todo fue una artista con una necesidad "imperiosa" de volcar en sus lienzos todo aquello que le rodeaba: sus seres queridos, sus momentos más sentidos, su entorno cotidiano. De ahí que la exposición que recorre toda su trayectoria en el Koldo Mitxelena de San Sebastián lleve por título Una vida pintada. "Era lo que le motivaba. Tenía que plasmar lo que le pasaba o los paisajes que le impresionaban", subrayó ayer Maya Aguiriano, una de las personas que ha colaborado en la elaboración del catálogo y la organización de la muestra.

El objetivo de este doble trabajo es "desmenuzar la singularidad de su trayectoria, que explica que sea menos conocida" que la de otros creadores que se dieron a conocer en la década de los 70, y lograr que pase a formar parte para siempre de "una generación que tiene su propia identidad". La Diputación guipuzcoana y la familia de la pintora consideran que el nombre de Aurora Bengoechea debería asociarse en el futuro con el de artistas como Vicente Ameztoy, Juan José Aquerreta, Marta Cárdenas, Adrián Ferreño, Clara Gangutia, Juan Luis Goenaga, José Llanos, Andrés Nagel, Carmelo Ortiz de Elgea, Carlos Sanz o Ramón Zuriarrain.

"Ha llegado el momento de familiarizarnos con su obra, disfrutarla, apreciarla y situarla en el lugar que por su calidad le corresponde", insistió Aguiriano.

Bengoechea dibujó y pintó desde niña, pero no dio un giro profesional a su pasión por la pintura hasta bien tarde, después de haber estudiado magisterio y haber ejercido de maestra. Ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Chelsea, en Londres, en 1982. "Supuso sobre todo la realización de un deseo: pintar todo el tiempo", recordó Aguiriano. "Maduró y adquirió la seguridad y el manejo técnico que le permitió ser libre a la hora de pintar".

Adquirió tal calidad que, después de pasar por Chelsea, fue seleccionada para seguir dos cursos de posgrado en el Real Colegio de Bellas Artes de Londres. "Lamentablemente, cuando estaba abriéndose camino y contaba ya con una buena galería en Londres y otra en San Sebatián, la salud le falló" y falleció, relató Aguiriano rodeada de la treintena de cuadros que se expondrán hasta el próximo 1 de septiembre en el Koldo Mitxelena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de julio de 2007