El Gobierno catalán y CiU se atribuyen el mérito de haber desbloqueado el traspaso de Cercanías de Renfe

El anuncio del traspaso a la Generalitat de la gestión de los trenes de Cercanías y Regionales de Renfe fue calurosamente acogido ayer por el Gobierno catalán. Y por CiU, que a pesar de ser el principal grupo de la oposición en Cataluña, se apuntó como un éxito propio que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero hubiera escogido en su turno de respuesta al portavoz nacionalista, Josep Antoni Duran Lleida, en el debate parlamentario del martes, para dar a conocer su decisión.

El consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, aseguró que el compromiso de Zapatero es "consecuencia de las conversaciones y los preacuerdos" entre los gobiernos catalán y central que se habían acelerado en las últimas semanas. "Era importantísimo que el presidente del Gobierno, en sede parlamentaria, solemnizara los preacuerdos que teníamos", dijo Saura. El consejero rechazó que el compromiso de Zapatero sea fruto de un acuerdo entre CiU y el Gobierno.

Saura afirmó que el próximo 17 de julio, durante la reunión de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, se abrirá una ponencia sobre el traspaso de la gestión de los servicios de Cercanías y de Regionales de Renfe, pero también se iniciarán las negociaciones para el traspaso de las competencias en Protección Civil e Inspección de Trabajo, entre otras materias.

A la espera de la concreción del traspaso, los portavoces de los grupos parlamentarios catalanes destacaron ayer en Barcelona que es también decisivo asegurar que irá acompañado de las correspondientes inversiones económicas.

Por encima de estas consideraciones, sin embargo, el portavoz del grupo de CiU, Felip Puig, afirmó que el presidente Zapatero "ha pasado la mano por la cara" al Gobierno de la Generalitat y a los tres partidos que lo componen, uno de los cuales es el socialista, "al anunciar el traspaso ante la presión de CiU" y dejar "fuera de juego" a los partidos que forman el Gobierno presidido por José Montilla.

Como si quisiera dar la razón a CiU en este punto, el consejero de Gobernación, Joan Puigcercós, que es también secretario general de Esquerra Republicana (ERC), afirmó que tenía la sensación de que el presidente Zapatero "se ha reído un poco de la Generalitat" por la manera de lanzar un anuncio largamente reclamado por el Gobierno catalán. "Creo que no es manera de hacer las cosas", dijo en una entrevista radiofónica. Más claramente aún, el portavoz de ERC en el Parlament, Joan Ridao, sostuvo que el gesto de Zapatero fue "una deslealtad" para con el Gobierno catalán. "Quizá se debiera al disgusto provocado por la firme posición mantenida por el consejero de Economía, Antoni Castells, en la exigencia de las inversiones sobre infraestructuras", apuntó.

Todo eso no impidió que el propio Puig calificara la decisión de Zapatero como un gesto "electoralista", ante el que aseguró que la federación nacionalista se constituirá en "vigilante" de que se cumpla adecuadamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 04 de julio de 2007.

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