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Duran admite que el revés de CiU les obliga a entrar en el Gobierno

"El catalanismo no está en situación de rechazar la oportunidad si se diera el caso"

El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, abogó ayer por dar una "sacudida" al catalanismo político que representa la federación de CiU porque, una vez desalojada del poder en Cataluña, las viejas estrategias nacionalistas han quedado obsoletas. Esta nueva etapa no es otra que la implicación de CiU en el Gobierno central para defender los intereses de Cataluña y los del conjunto de España, aseguró ayer en la Escuela de Verano de la formación democristiana.

Las palabras de Duran no dejaron lugar a dudas sobre las intenciones del dirigente nacionalista: "Es cierto que el catalanismo no se salvará ni perdurará por el hecho de participar en el Gobierno del Estado, pero hoy en día tampoco está en situación de rechazar esta oportunidad si se diera el caso. Yo no pienso resignarme ante esta oportunidad. Y es una reflexión política sabiendo que las decisiones se han de tomar donde corresponden".

Duran reconoció que CiU no atraviesa su mejor momento, sobre todo porque, recordó, "es una formación que ha nacido para gobernar y que no puede resignarse a ser un partido de oposición". Así, alertó de que una vez apeada de la Generalitat, los socialistas catalanes se esforzarán, a cualquier precio, para desalojar a CiU de todas las instituciones catalanas.

Las elecciones de 2008

Ante este desalentador panorama, el dirigente de Unió Democràtica proclamó que CiU sólo tiene dos alternativas: o declararse un partido independentista -"que nunca lo ha sido y hay que dejarlo claro ante España", manifestó- o "defender" los intereses de Cataluña allá "donde haga falta". Es decir, implicándose en un Gobierno de coalición con el partido que resulte victorioso de las elecciones generales de marzo de 2008.

Aunque tanto Duran como el convergente Artur Mas no cierran las puertas a un eventual pacto con el PP, sí creen difícil que los populares retiren primero su recurso contra el Estatuto catalán ante el Tribunal Constitucional. En cambio, ven más posibilidades de entendimiento con José Luis Rodríguez Zapatero, aunque ayer el democristiano le calificara como el "dirigente socialista más vacío de contenido que haya existido en España". El dirigente democristiano consideró perfectamente compatible sentarse en el Consejo de Ministros para defender los intereses de Cataluña y, al tiempo, los generales del conjunto de España porque, además del ideario nacionalista, CiU también, agregó, tiene un modelo de sociedad. "Hay que acabar que desde Madrid sólo se nos vea como defensores de Cataluña. Y aunque pueda resultar injusto es lo que ha quedado", se lamentó.

En un discurso de más de una hora, Duran se esforzó por medir cada una de sus palabras y evitar nuevos enfrentamientos con sus socios de Convergència, más reacios a abrir este debate en sus filas. Pero tampoco dejó de mandar algunos mensajes claros a Artur Mas. Por ejemplo, proclamó que es una persona que "se crece ante las dificultades", dispuesta a afrontar los retos del catalanismo y con el suficiente "coraje y valentía" para apostar por la entrada de CiU en el Gobierno. Insistió en su disposición a consensuar con los convergentes esta decisión, pero al tiempo recordó que Convergència i Unió siempre ha representado un nacionalismo moderado y que, por lo tanto, no caben veleidades soberanistas en su seno ni aproximaciones a Esquerra Republicana. Y para rematar, aclaró que la prioridad de la federación es defender Cataluña en cualquier sitio y no, como asegura Mas, gobernar la Generalitat.

Duran tampoco se refirió a las contrapartidas que CiU obtendría en Cataluña a cambio de apoyar a los socialistas en Madrid y aseguró que, indudablemente, tendría consecuencias en las relaciones con el PSC de José Montilla. En cambio, anteayer Artur Mas supeditó un pacto CiU-PSOE a que los socialistas catalanes se comprometan a respetar la lista más votada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de julio de 2007