Reportaje:LA ESTRATEGIA DE ZAPATERO

Unidad de los demócratas

Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se le presenta el último debate sobre el estado de la nación de esta legislatura como la gran oportunidad de explicar su política de reformas en los tres últimos años. Pero sabe también, como admite su entorno, que esa posibilidad la tiene reservada para la primera parte del debate, para su exposición inicial, porque en la segunda, en el cara a cara con el líder del PP, Mariano Rajoy, el plato fuerte será la política antiterrorista.

Frente a la sensación de fin de etapa que el PP ha transmitido tras la ruptura del proceso para el final dialogado del terrorismo, Zapatero tratará el martes de contrarrestar con la propuesta de un horizonte de reformas sociales y de ampliación de derechos. Su corolario será que aún queda tarea como para agotar la legislatura.

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Rajoy lo tiene difícil para atacar en materia económica, social y de derechos, e incluso en política autonómica, donde el PP ha pactado con los socialistas todas las reformas estatutarias, a excepción de la catalana. Así es que La Moncloa cuenta con que tratará de explotar a fondo las fallidas conversaciones entre el Gobierno y ETA, y de que incidirá en que tras esa ruptura, la banda terrorista y su entorno se han fortalecido. Zapatero lo ha previsto y en su primera intervención, la que abrirá el debate, en su apartado dedicado a la seguridad, hará una referencia a la política antiterrorista, que luego desarrollará ya en el duelo con Rajoy.

El presidente del Gobierno defenderá su gestión del proceso de final dialogado del terrorismo, basado en la resolución parlamentaria de mayo de 2005, justo después del debate sobre el estado de la nación de hace dos años.

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Una señal evidente de que los socialistas cuentan con que, un año más, el terrorismo será causa de enfrentamiento también en este debate la marcó el propio Gobierno en la comunicación que envió recientemente al Congreso para establecer las pautas de la comparecencia del presidente. Después de sintetizar el intento y fracaso del fin dialogado de la violencia terrorista, el Ejecutivo se compromete en esa comunicación a "compartir información y la estrategia básica" de la lucha contra el terrorismo con todas las fuerzas políticas. La unidad de los demócratas como fin en sí mismo frente al terror será la referencia de Zapatero y del representante del Grupo Socialista, Diego López Garrido.

El presidente insistirá en que su gestión ha tenido como referencia la legalidad y la Constitución y que no se ha movido de esos márgenes. Podrá presentar como prueba de que su Gobierno no ha cedido ante ETA la propia ruptura del proceso por parte de la banda terrorista, el pasado 5 de junio. E incluso podrá decir que nunca, desde que ETA inició su actividad terrorista, hace más de 40 años, se ha vivido, en lo que va de legislatura, un periodo con menos actividad de la banda, con el dato relevante de dos muertos en cuatro años.

Y expresará su compromiso de combatir el terrorismo con la misma intensidad con que defendió el final dialogado mientras existió esa posibilidad.

En este contexto, defenderá como elemento sustancial para combatir a ETA la unidad de las fuerzas democráticas, con especial participación del primer partido de la oposición, a cuyo concurso apelará. Dirá que este compromiso será de apoyo, no de adhesión inquebrantable, y estará sometido a crítica, pero no pública, para que los terroristas no se beneficien de las fisuras entre los partidos democráticos.

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