Reportaje:AULAS

Vídeos contra el acoso escolar

Una tesis muestra la utilidad de las técnicas audiovisuales para prevenir la violencia

Hay niños que van a la escuela o al instituto con miedo. Pero no con temor a enfrentarse a un examen de la asignatura más hueso o por ganarse un negativo por no haber hecho las tareas. No, la angustia con la que van al centro se debe a su miedo de volver a sufrir la burla, los insultos o incluso los golpes de algunos de sus compañeros. Cuando estas agresiones son un fenómeno reincidente y sin motivo ninguno, el niño puede estar sufriendo un episodio de acoso escolar. De cómo tratar este fenómeno dentro del aula y cómo prevenirlo trata la tesis doctoral presentada en la Universidad de Huelva por Antonio Jiménez Vázquez, orientador escolar del instituto Diego Rodríguez Estrada de San Juan del Puerto. "Lo que planteo en la tesis es la posibilidad de trabajar con herramientas audiovisuales dentro de las clases para prevenir situaciones de acoso", explica Jiménez.

La medida más importante es no dejar solos a quienes sufren acoso
"Es esencial que los chavales se sientan claves en la toma de decisiones"

El ya doctor, comenta que el objetivo es plantear este tema en las aulas de una manera directa: "Queremos ir al grano, con una técnica que requiere poco esfuerzo por parte de docentes y alumnos, pero que hemos comprobado que tiene una gran funcionalidad". La estrategia de Jiménez se fundamenta en dos sesiones de tutoría de una hora cada una en las aulas de 1º y 2º de ESO (en este primer ciclo es donde se ha comprobado que hay más incidencias de acoso).

Cada sesión de tutoría se inicia con dos cortometrajes de unos diez minutos cada uno en los que se reflejan los distintos roles que actúan en una escena típica de acoso: el agresor, la víctima y los espectadores. "Para trabajar en la posterior sesión de tutoría, partimos de la base de que todos son víctimas en un grado u otro. Lo esencial es no culpabilizar a nadie", explica. Uno de los cortos, que lleva como título ¿Conoces a alguien como Adolfo? está elaborado por el mismo Antonio Jiménez, según un texto de Daniel Cela y María José Lera (codirectora de la tesis), las ilustraciones son de David de la Iglesia e Iñaki Salas. El segundo vídeo, Un día más, es un trabajo realizado por la oficina del Defensor del Menor en Madrid.

En las dos horas de debate y discusión entre alumnos, se recuerdan las escenas vistas en la pantalla y se plantean estrategias para resolver situaciones similares en el mundo real. Jiménez aboga por que el profesor marque las líneas maestras del debate, pero manteniéndose luego en un segundo plano, para permitir que sean los chavales los que acuerden cómo deben actuar los individuos actuar ante situaciones de acoso.

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"Es esencial que los mismos chavales se sientan claves en la toma de decisiones para atajar el problema del acoso", recalca el investigador. Entre el abanico de estrategias que los menores plantean con la ayuda del docente, Jiménez destaca cuatro: avisar siempre a un adulto cuando observen una situación de violencia; abolir la ley del silencio de los alumnos en las aulas y los patios de recreo ante episodios de acoso; tratar de entablar vínculos de amistad con las personas que son víctimas para que se sientan arropadas; y como consecuencia de todas las medidas anteriores, la más importante: no dejar solos a quienes sufren acoso.

La mecánica para comprobar la efectividad de las herramientas audiovisuales consistió en pasar a 1.660 alumnos de la provincia de Huelva de 1º y 2º de ESO un prueba sobre la incidencia del acoso escolar en sus aulas. Los resultados reflejaron que un 5,6% de era agresor y un 2,8%, víctima. Un total de 1.324 alumnos siguieron las sesiones de tutoría después de haber visto los cortometrajes en clase. Y un mes y medio después, se les volvió a pasar la prueba a todos, a los 1.660 alumnos. "Los resultados fueron muy buenos. Según declararon los propios alumnos, éstos han reducido la frecuencia de conductas de acoso en un 4,8%; las víctimas indican que han recibido menos agresiones en un 2,4% y los espectadores de los hechos afirman haber observado menos conductas agresivas en un 3,8%", concluye Jiménez.

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