Reportaje:

Cumbre del universo invisible en Madrid

Reunión de 500 de físicos teóricos expertos en la Teoría de Cuerdas

Los máximos expertos internacionales de la Teoría de Cuerdas, un campo de la física teórica con gran influencia científica, se reúnen esta semana en Madrid en el congreso Strings 07, organizado en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Un total de 43 conferenciantes de alto nivel, incluido el premio Nobel David Gross, y 500 participantes de todo el mundo, discutirán desde hoy hasta el viernes los avances y perspectivas de esta ambiciosa teoría de fuertes raíces matemáticas, y que se desenvuelve entre hipótesis intelectuales muy ambiciosas, como la existencia de múltiples dimensiones ocultas más allá de las cuatro que constatan los sentidos. "La Teoria de Cuerdas es la única hasta el momento capaz de hacer compatible la mecánica cuántica con la gravitación de Albert Einstein, un problema que la física está intentado solucionar desde hace 60 años", explica Luis Ibánez, Catedrático de Física Teórica de la UAM y coordinador de Strings 07.

Desde la primera vez que se celebró esta cita anual internacional, en 1989, sólo cuatro veces se ha celebrado en Europa. La convocatoria anterior, en 2006, fue en Pekín.

El congreso de Madrid, organizado por el Instituto de Física Teórica UAM-CSIC, dedicará cinco días a las sesiones científicas y culminará el próximo sábado con tres charlas de divulgación impartidas por Gross y sus colegas Juan Maldacena y Lisa Randall, en la Fundación BBVA.

Objetos extensos

"Todo en el universo está hecho de partículas elementales, y la Teoría de Cuerdas propone que esas partículas, en lugar de objetos puntuales, son objetos extensos, literalmente cuerdas, que sólo serían observables a altísimas temperaturas o niveles altísimos de energía, casi las condiciones del Big Bang", explica Ibánez. "El objetivo de hacer compatible la gravitación con la mecánica cuántica es establecer una teoría unificada de todas las partículas fundamentales de la naturaleza y sus interacciones".

La Teoría de Cuerdas ha ido creciendo y ganando partidarios y expertos desde que nació modestamente en los años sesenta. Sus partidarios destacan con entusiasmo no sólo su belleza y coherencia matemática, sino la influencia positiva que ya ha tenido en otras áreas de la física. Sus críticos resaltan que es una teoría no verificada y que es imposible hacer experimentos para comprobar si es correcta o no, puesto que son irreproducibles en laboratorio las condiciones del universo tan extremas como las del Big Bang que harían falta.

"Al requerir energías muy altas, inalcanzables con la tecnología actual, la Teoría de Cuerdas será comprobada fundamentalmente a través de sus consecuencias indirectas sobre la física observada y también por su consistencia matemática a la hora de explicar fenómenos asociados a la gravitación cuántica", comenta Ibánez. Por otra parte, añade, la Teoría de Cuerdas ha sido muy fructífera a la hora de sugerir nuevas ideas para avanzar en la comprensión del universo.

Los expertos de cuerdas están ya muy pendientes, como el resto de los físicos de todo el mundo que estudian las partículas fundamentales de la naturaleza, de la puesta en funcionamiento el año que viene del nuevo acelerador LHC del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra. El congreso Strings 07 se ocupará de los descubrimientos que cabe esperar de esta poderosa máquina científica, como unas nuevas familias de partículas elementales, llamadas supersimétricas. "La supersimetría es un componente fundamental de la Teoría de Cuerdas, aunque el descubrimiento de partículas supersimétricas no signifique una prueba directa de ella, nos indicaría que estamos en la buena dirección", apunta Ibáñez. Indicios de la existencia de esas dimensiones extra ahora invisibles o la producción de agujeros negros, son otros de los secretos del universo que pueden empezar a desvelarse en el LHC, y los físicos de supercuerdas consideran que brindarán indicios de que su profunda construcción intelectual y matemática del cosmos es la vía correcta para explicarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de junio de 2007.

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