TELEFONÍA

Las operadoras apuestan por el uso de códigos de barras para comprar con móvil

El sistema permite desde adquirir una entrada a descargar un tono - Telefónica ya lo ha puesto en práctica, mientras que Vodafone y Orange lo prueban - El 70% de los japoneses con móvil emplean el código de barras

Puede ser una entrada de cine, un billete de autobús, una melodía o una tarjeta de embarque. Todo ello en forma de código bidimensional para el teléfono móvil. Les ha llegado el turno. Los códigos bidimensionales -que aparecen por ejemplo en la primera hoja de la declaración de la renta- son iconos formados por una combinación de puntos y barras fácilmente detectables por el teléfono móvil. Son una versión mejorada del código de barras.

Este código almacena la información de un determinado producto; al pasar el visor del móvil por ese código, el teléfono se activa y realiza una operación como la descarga de un juego o la compra de una entrada. Evita así tener que teclear números o direcciones de Internet en el móvil.

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Éxito en Japón

Las operadoras españolas de telefonía móvil llevan meses desarrollando esta tecnología y realizando pruebas piloto. En Europa es todavía una desconocida, pero en países como Japón esta tecnología ha resultado un éxito. El 70% de los abonados a la telefonía móvil japoneses usan este tipo de códigos para realizar operaciones o comprar.

"El objetivo es simplificar al máximo la experiencia del cliente. La ventaja de este tipo de códigos es que ocupan menos espacio y son más eficaces para el móvil", explica Raúl Fraile, product manager de Telefónica Móviles de España. La empresa ha incorporado ya la tecnología en diversas pruebas piloto desde mayo de 2005, entre los que figuran la compra de billetes de autobús en la EMT de Málaga.

Telefónica introdujo el sistema comercialmente en marzo con el videojuego de Tomb Raider y ya ha lanzado distintos servicios que incorporan los códigos bidimensionales como con Servicaixa para comprar entradas.

Existen dos formas de utilizar el código bidimensional. Como si fuera un billete o cupón promocional, de forma que el código se envía al móvil como un mensaje multimedia. Puede emplearse, por ejemplo, en lugar de la entrada a un concierto. Otra fórmula es pasar la cámara del móvil por un formato impreso o un medio digital para que el teléfono reconozca el código y descargue la información. "Un código 2D te evita, por ejemplo, tener que ir a buscar la entrada en papel", apunta Fraile. "La tecnología se acaba de lanzar comercialmente y ahora toca ir buscando acuerdos con diferentes socios. Para los operadores es una forma de incrementar los ingresos por tráfico de datos".

Telefónica Móviles de España no está sola. Vodafone también ensaya con esta tecnología. Hace sólo unos días la operadora británica presentó un acuerdo con la compañía Spanair. El pasajero podrá recibir en su móvil la tarjeta de embarque en forma de código bidimensional e ir directamente al control de seguridad y embarcar.

Para acceder al servicio hay que realizar el check-in a través de spanair.com, introducir el número de teléfono, la marca y el modelo, y optar por la casilla de formato de código de barras bidimensional. El aeropuerto deberá contar con unos escáneres en los controles de seguridad y en las puertas de embarque para comprobar la pantalla del móvil. El servicio todavía no está en marcha.

Por su parte, Orange tiene servicio de estos códigos inteligentes en Francia y está desarrollando una prueba en España. Unos 60 empleados de Orange han probado la tecnología de acceso a contenidos mediante la captura de códigos de dos dimensiones. El empleado acerca su teléfono con cámara al código que aparece en la web, lo captura y se le redirige a un contenido de la película Spiderman 3.

MOVISTAR: www.movistar.es VODAFONE: www.vodafone.es ORANGE: www.orange.es

Proceso de compra con el móvil.
Proceso de compra con el móvil.

Sobre la firma

Ana Pantaleoni

Redactora jefa de EL PAÍS en Barcelona y responsable de la edición en catalán del diario. Ha escrito sobre salud, gastronomía, moda y tecnología y trabajó durante una década en el suplemento tecnológico Ciberpaís. Licenciada en Humanidades, máster de EL PAÍS, PDD en la escuela de negocios Iese y profesora de periodismo en la Pompeu Fabra.

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