Juicio por el mayor atentado en España

Un abogado afirma que la célula 'yihadista' siguió directrices de Al Qaeda

Álvaro Sanz Marlasca no hizo concesiones ni a la galería ni a la política. El letrado de la acusación en nombre de Mario Pellicari hizo ayer ante la sala la primera intervención de acusación meramente técnica, ajustada al sumario y a la búsqueda de una condena. Sólo miró hacia atrás para explicar la progresiva instalación de células de Al Qaeda en España, para buscar en las fechas previas al 11-M una base acusatoria, sin conspiraciones, ni reproches políticos. El atentado se hizo, dijo, "siguiendo directrices de Al Qaeda" y gracias a los explosivos obtenidos en mina Conchita, en una secuencia "probada perfectamente".

El letrado explicó que desde principios de 2000 "había antecedentes de células vinculadas a Al Qaeda en España", que se arrastran desde las reuniones en la provincia de Madrid en las que participaban, entre otros, el supuesto líder de la red de Osama Bin Laden en España, Imad Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah, o uno de los cerebros de los atentados de Casablanca (Marruecos), Mustafa Maymouni. El atentado persiguió, dijo, "subvertir el orden constitucional y la paz pública" y se fue gestando gracias "a la labor de inducción de tres procesados": Rabei Osman, Hassan El Haski y Youssef Belhadj.

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Extraño confidente

Los tres aprovecharon los restos de las células radicales que iban quedando descolgados de las sucesivas operaciones policiales y fueron "uniendo gente a la célula siguiendo las directrices de Al Qaeda". El jefe operativo fue Jamal Ahmidan, el Chino. A Zouhier le situó en el papel de facilitar el contacto entre los yihadistas y la trama asturiana y cuestionó su papel de confidente: "Dejó de informar el 6 de marzo, pero antes daba información a la Unidad Central Operativa (de la Guardia Civil) tergiversada y torticera, interesada para cubrir sus espaldas en caso de que fuera implicado".

La tarde trajo también su sorpresa con la intervención de la letrada María Teresa Díaz Pariente, en representación de María Mercedes López Casado. La abogada confesó su ignorancia sobre el mundo árabe y sobre por qué "nos odian tanto". Citó a los Reyes Magos y, tras una brevísima intervención, pidió la absolución de Rabei Osman, Jamal Zougam, Iván Granados Peña y Rafá Zouhier. Lo que más claro tiene esta letrada es que hubo "falta de diligencia e incluso ineptitud" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La sesión la cerró José Enrique Verdugo, acusador en nombre de Laura Isabel Cuesta Muñoz, que redujo su intervención al haberse extendido en sus propios argumentos el letrado Gonzalo Boyé.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de junio de 2007.

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