Los nuevos ayuntamientos

Orozco deja la puerta abierta a seguir gobernando en minoría Los nacionalistas consienten la investidura del alcalde sin respaldarle

El socialista Xosé López Orozco logró ayer su tercera investidura como alcalde de Lugo, aunque, de momento, tendrá que hacerlo en minoría al no haber cerrado un pacto con el BNG, lo que llevó a los cuatro ediles nacionalistas a votar en blanco. Hasta ahora, las diferencias entre socialistas y nacionalistas son más que evidentes, e incluso se agrandaron tras la segunda reunión de la pasada semana. Sin embargo, Orozco suavizó un poco la situación cuando en su discurso lanzó un guiño de aprobación al comportamiento del BNG.

"Agradezco al BNG el cumplimiento de los pactos firmados en Santiago", dijo Orozco. Aun así, su gesto no sirvió para ablandar al núcleo duro del Bloque y el único edil nacionalista que estrechó su mano al acabar el acto fue el cabeza de lista, Xosé Anxo Laxe. Un comportamiento que no pasó inadvertido para el numeroso público que se dio cita en el salón de sesiones y que contrastó con el exhibido por los concejales populares que, uno a uno, sí desearon suerte al regidor socialista.

Atrás había quedado el recuento que arrojó el apoyo a Orozco de sus 12 concejales - a uno de la mayoría absoluta- frente a los nueve votos que recibió el candidato popular, Joaquín García Díez, y la decisión del BNG de hacerlo en blanco. El reelegido alcalde, que contó con el apoyo del secretario de organización del PSdeG, Ricardo Varela, también agradeció al pueblo de Lugo el "alto honor de volver a ser alcalde por tercera vez" y calificó de "apasionante" el momento que le toca vivir.

En su discurso, Orozco saludó la posibilidad de, "no habiendo mayorías absolutas", buscar la vía del pacto y el consenso, a través de un "diálogo sincero". En sus objetivos incluyó la aprobación del Plan General de Ordenación Municipal, la construcción del nuevo puente, dotación de suelo industrial, puesta en marcha del museo de la romanización de Galicia y el museo interactivo de la historia de la ciudad.

También aprovechó la ocasión para rebajar la tensión acumulada en el ámbito laboral en la última legislatura. "Para mí son imprescindibles los funcionarios a los que agradezco su trabajo. Aprendimos de los desencuentros del pasado y por eso es prioritario la búsqueda del consenso y del acuerdo", precisó. Antes de concluir, volvió a formalizar una promesa "sincera y clara" de buscar la colaboración del resto de grupos municipales, "bien a través de un gobierno de coalición que dé estabilidad a la acción del gobierno y, si no fuera posible, a través de acuerdos puntuales con los otros dos grupos".

Al término de la sesión, el portavoz nacionalista, Xosé Anxo Laxe, destacó el "respaldo" de su organización al acuerdo marco entre PSdeG y BNG, que les llevó permitir la investidura del candidato socialista. Aun así quiso dejar claro que con su comportamiento el BNG "no le dio un cheque en blanco" a Orozco, porque, remarcó, "tampoco se lo dio la ciudadanía el 27-M". El próximo lunes se reanudarán las negociaciones en las que Laxe expresó su propósito de trabajar por "un gobierno de estabilidad". "Estamos dispuestos a negociar y a llegar a acuerdos", prometió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de junio de 2007.