Reportaje:SIGNOS

Regreso al origen

López Andrada narra el reencuentro de un hombre con sus raíces

Ángel regresa a su pueblo para reconstruir la historia de su familia. Ha pasado media vida en el exilio pero necesita bucear en lo más íntimo de su ser, que se forjó en unos días ásperos. Alejandro López Andrada (Villanueva del Duque, Córdoba, 1957) sigue los pasos de este personaje en El libro de las Aguas, su última novela, que ha publicado Algaida.

"Esta novela surgió de una necesidad de explicarme a mí mismo qué sentimientos y emociones fluctuaban dentro del corazón de un hombre que pierde su identidad para sobrevivir y salvar su vida. Lo hace en una época muy dura, en una España donde estaban los vencedores y los vencidos. Esta novela habla sobre los humildes. Me interesa la figura del perdedor, pero no sólo en la posguerra. La novela traza la historia circular del hombre que se va y vuelve a reencontrarse consigo mismo", comenta López Andrada, que es autor de una docena de libros de poesía y las novelas La bóveda de cuarzo (1996) y El césped de la luna (2001), entre otras.

"La novela trata sobre el amor, el perdón y la reconciliación. Se habla de las dos Españas de Antonio Machado. El protagonista de El libro de las Aguas tiene un espíritu cristiano. Vuelve al pueblo para perdonarse a sí mismo y para perdonar a los que tanto daño le hicieron. Se necesita recordar para que no se repita la destrucción y el odio. Hay que olvidar también para comenzar de cero", explica el autor.

Bruma, punto geográfico clave en la novela, se sitúa entre Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, en un espacio marcado por la incuria. "La novela es también un homenaje a una tierra abandonada como la mía, el valle de los Pedroches. Es una tierra que durante siglos estuvo olvidada", dice López Andrada, autor de los ensayos narrativos El viento derruido y Los años de la niebla.

El miedo empapa con su sudor sucio y pegajoso la novela. Es el miedo del que teme que otros destruyan su vida. "Tras la muerte de Franco, algo comienza a ser distinto, aunque el miedo sigue agazapado en mi interior como una jineta escondida en la espesura", se lee en El libro de las Aguas. "El protagonista de la novela no se cree cuando vuelve al pueblo que ha muerto Franco. Quiere volver al pueblo para convencerse a sí mismo de que aquella brutalidad pasó. Los fantasmas dialogan con él. Cuando vuelve se da cuenta de que la posguerra ha pasado, de que todo es ruina y de que entre esa ruina está la memoria enterrada y putrefacta que se ha convertido en olvido. El protagonista, Ángel, necesita perdonarse a sí mismo y a los demás", concluye el autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 07 de junio de 2007.

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