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Reportaje:

Una juventud capeando el temporal

Seis de cada 10 jóvenes trabajadores son temporales en España, el doble de la media de la OCDE

La reforma laboral que entró en vigor en julio de 2006 está produciendo resultados positivos. En el primer trimestre de 2007 se contabilizaron unos 644.000 trabajadores indefinidos más y 19.000 temporales menos que en el mismo periodo de 2006. Pese a la mejora, uno de cada tres trabajadores españoles sigue siendo precario, la misma proporción que a principio de 2005 y el peor dato de los 30 países miembros de la OCDE. Este panorama sombrío se convierte en desolador en el sector juvenil: 6 de cada 10 jóvenes españoles trabajan con contratos inestables. La tasa es inferior a la de 2006, pero, según la OCDE, las medidas que han permitido estas mejoras son coyunturales y no solucionarán un problema estructural.

Antonio Fuentes todavía no ha cumplido 21 años, lleva menos de cuatro trabajando y ya ha tenido ocho empleos y firmado tantos contratos temporales como para perder la cuenta. El relato de su vida laboral desde que dejó los estudios a los 17 es un fragmentadísimo mosaico hecho de "contratos de formación, de sustitución, de obra y servicio, por periodos de tres meses, un mes, una semana y hasta de dos días", recuerda el joven madrileño. Antonio ha trabajado en supermercados, teleoperadoras, tiendas, asesorías fiscales, instituciones culturales. En su relato, a cada esperanza de futuro estable corresponde una decepción.

De los 30 países de la OCDE, sólo Polonia tiene más temporalidad juvenil que España

En el primer trimestre de 2007 había 644.000 empleados fijos más que en el año anterior

Las piezas del mosaico son todas pequeñas: Antonio nunca ha firmado un contrato de más de seis meses u 800 euros al mes. Lo normal para él es menos que eso. Y lo más triste de su historia es que a muchos no les parecerá novedad alguna. Porque en España, 6 de cada 10 trabajadores de entre 16 y 24 años de edad tienen su vida condicionada por un contrato temporal, frente a una media de 3 de cada 10 en el conjunto de la OCDE. Sólo Polonia cuenta con una proporción todavía mayor de empleo temporal que la de España entre los 30 países miembros de la organización.

Éste es el dato más contundente de un estudio reciente de la OCDE sobre el mercado laboral juvenil en España. Describe un horizonte que se despeja por un lado, pero en el que permanece la nube negra de la precariedad. Un problema que, según la OCDE, radica sobre todo en las deficiencias del sistema educativo, en su distancia respecto al mercado laboral y en la excesiva disparidad entre la protección de trabajadores indefinidos y de los temporales.

"En los últimos 10 años en España se han creado seis millones de nuevos empleos y la caída del desempleo juvenil ha sido la más espectacular de toda la OCDE", reconoce Glenda Quintini, principal autora del estudio, desde la sede de la organización en París. Muchos jóvenes, como Antonio, se han incorporado al mercado del trabajo y la tasa de empleo juvenil española supera ya la media de la OCDE. Pero el avance en el número de empleos no impide que muchos de los jóvenes trabajadores, como Antonio, logren salir del limbo de la precariedad.

"En este escenario de mejora general, no se ha encarado estructuralmente el problema de la temporalidad", prosigue Quintini. "El actual Gobierno español ha tomado medidas que están dando resultados, pero son medidas puntuales, que no tocan el corazón del problema y tienen un coste elevado". Concretamente un 0,2% del PIB, según estima la OCDE, para la cual el positivo desarrollo de la economía española no solucionará per se la lacra de la precariedad.

Las "medidas puntuales" a las que se refiere la autora del estudio son las contenidas en la reforma laboral lanzada por el Gobierno en 2006, que prevé incentivos a la contratación indefinida. "Es cierto que no son permanentes, pero eso no las desacredita en sí mismas, en la medida en la que están dando resultados bastante favorables", observa Antonio González, el secretario general de Empleo.

En el primer trimestre de 2007 había en España 644.000 ocupados a tiempo indefinido más que en el mismo periodo de 2006; y 19.000 temporales menos. "Y la tasa de temporalidad juvenil descendió desde el 66% de 2006 al 60% actual", precisa Pilar Duce, secretaria de Juventud de UGT, quien opina que la reforma, "fruto del diálogo entre Gobierno y partes sociales", va en la dirección correcta, aumentando también los inspectores para detectar los abusos.

Ese avance, sin embargo, sólo ha vuelto a llevar la tasa de temporalidad total a los niveles del primer trimestre de 2005, es decir, alrededor del 32%. La peor tasa de la OCDE. "La precariedad permanece como problema, es evidente, pero la dinámica es positiva", argumenta González. "En España se crea más empleo que en los demás países europeos, el paro de larga duración es inferior y la temporalidad está bajando, aunque es cierto que quedamos lejos de la media".

La OCDE recomienda reformas más estructurales e insta al Gobierno a reformar los servicios públicos de empleo, fomentar los periodos de formación de estudiantes en empresas, rediseñar las carreras universitarias y reducir la diferencia del coste de despido entre un trabajador temporal y uno indefinido. Esa diferencia, según la OCDE, incita a la contratación temporal.

El secretario general de Empleo coincide con varias de las sugerencias de la OCDE, pero, al igual que la dirigente de UGT, está en desacuerdo con el acercamiento de los costes del despido. "La temporalidad es un problema porque implica inestabilidad. La vía para reducirla no puede hacer menos estables los empleos indefinidos, como indica la OCDE. La vía que queremos seguir es el reforzamiento de las medidas que ya están dando resultados, que incentivan pero no debilitan el empleo estable, en un clima de diálogo con las partes sociales".

Carreras que no sirven

Erika G. tiene 25 años, una licenciatura en filología inglesa y, tras muchos años de empleos temporales, un contrato definitivo en un puesto de administrativa que no tiene nada que ver con sus estudios. En esta circunstancia, Erika está en amplia compañía: el 60% de los licenciados españoles se emplea en trabajos que tienen poca o ninguna relación con su formación, según la OCDE. "Hace poco hicimos una reunión de compañeros de la facultad... y estábamos todos igual, con trabajos inestables o que no tienen nada a que ver con lo nuestro", cuenta Erika."Es la paradoja del sistema educativo español", comenta el secretario general de Empleo Antonio González. "Por un lado tenemos un fracaso escolar elevadísimo y, por el otro, una tasa muy alta de licenciados que el mercado no logra absorber"."Se trata de un problema muy relacionado con la estructura del tejido productivo español", opina Nuria Rico, secretaria de Juventud de CC OO. "El mercado no demanda todos los trabajadores cualificados que salen de las universidades"."El Gobierno está intentando hacer un esfuerzo para reposicionar la economía española", argumenta el secretario de Empleo, "por ejemplo aumentando significativamente los fondos I+D. Pero es un proceso lento"."En todo caso", sigue González, "es cierto que sería también oportuno redefinir algunas carreras".Mientras tanto, Erika sigue viviendo en casa de sus padres, angustiada por lo que será de su futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 2007

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