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Reportaje:

Calavera con diamantes

Damien Hirst sorprende en su última exposición con una obra valorada en 72 millones de euros

Damien Hirst siente una extraña fascinación por las calaveras. En su colección particular de arte conserva una macabra serie de esqueletos de cabezas del artista surafricano Steven Gregory. Ahora el genio del Brit-Art ha creado un cráneo excepcional: una calavera en platino incrustada con 8.601 diamantes perfectamente cortados y pulidos. For the love of God (Por el amor de Dios), título de la pieza, tiene un coste de producción en torno a los 20 millones de euros -que ha sufragado el propio Hirst- y un precio de venta de 72 millones. Probablemente es la obra más cara de un artista vivo.

La calavera de diamantes está inspirada en una pieza de origen azteca que se conserva en el British Museum. En el mismo museo le gustaría a Hirst ver exhibida su última creación sobre la vida y la muerte, según declaró ayer al presentar su nueva exposición. Repartidas entre las dos sedes de la galería White Cube, en el centro y en el este de Londres, las nuevas obras de este singular artista se mostrarán al público hasta el 7 de julio.

Todo es real en Por el amor de Dios. El cráneo perteneció a un varón de 35 años que vivió en Europa entre 1720 y 1810. Los diamantes, incluida una piedra rosada de 55 quilates colocada en la frente, se consiguieron de "fuentes éticas" a través de unos joyeros londinenses. "Esta obra muestra que no vamos a vivir siempre, pero también tiene un sentimiento de victoria sobre la muerte", explicó ayer Hirst a los medios que se concentraron en la galería londinense. "Es una celebración de vida al cubrir el símbolo primordial de la muerte con el símbolo primordial de la lujuria, el deseo y la decadencia", puntualizó.

Hirst tiene, a sus 41 años, una perversa forma de celebrar la existencia. Entre sus nuevos trabajos, reunidos bajo el título global Beyond Belief (Inaudito), aparece una brutal serie de imágenes del nacimiento de su hijo. Fue un parto por cesárea y, entre las tijeras del cirujano, aparecen la cabeza y extremidades del bebé estresado. También retorna a la plataforma que le ha consagrado como un provocador del arte contemporáneo, a lo que él llama Historia natural, con nuevas versiones de tiburones y ovejas sumergidos en peceras de formol.

Reinterpreta, en esta sección, el sacrificio de San Sebastián con un novillo herido por cientos de flechas. Su creador ha bautizado a la víctima Dolor Exquisito. "Siempre he pensado que el arte es el mapa de la vida de una persona. Supongo que desde que soy padre pienso sobre el final incluso más que antes", advierte el más célebre, más rico y más polémico artista contemporáneo británico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 2007