Turquía concentra carros de combate en su frontera con Irak

EE UU traspasa al Gobierno kurdo iraquíel control de la seguridad en el norte del país

Madrid / Erbil - 30 may 2007 - 22:00 UTC

Turquía comenzó a concentrar ayer carros de combate en la frontera con el norte de Irak, donde mantiene estacionados miles de soldados en previsión de una incursión de castigo contra las bases de la guerrilla separatista turca del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el país vecino. El Gobierno de Ankara ya ha dado luz verde a la operación militar. En una ceremonia celebrada en Erbil, el Ejército de EE UU traspasó ayer el control de la seguridad en la región al Gobierno autónomo del Kurdistán iraquí.

Una veintena de tanques estacionados en un cuartel de la ciudad de Mardin, cerca de la frontera con Siria, fueron transportados ayer por carretera hacia Silopi, una población situada a escasos kilómetros del principal puesto fronterizo turco con Irak.

La prensa turca considera inminente la operación militar contra los campamentos del PKK en los montes Qandil, dentro de territorio iraquí, tras la confirmación por parte del primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, de que su Gobierno ha autorizado a las Fuerzas Armadas a lanzar la incursión de castigo.

Estados Unidos, la principal fuerza ocupante internacional en Irak, ha advertido a Turquía -que también es un país miembro de la OTAN- que el envío de tropas al Kurdistán iraquí sólo contribuirá a empeorar la situación de seguridad en el país árabe.

Erdogan ha denunciado las repetidas violaciones del espacio aéreo turco por cazabombarderos F-16 estadounidenses que patrullan el territorio iraquí, y que los analistas políticos de Ankara interpretan como una maniobra de advertencia para que las tropas de Ankara no traspasen la frontera de Irak.

"Esta operación sólo contribuirá a aumentar el sufrimiento de la población y causar grandes pérdidas económicas, además de acabar con el entendimiento entre kurdos y turcos", advirtió ayer el alcalde de Silopi, Muhsun Kunur.

El conflicto kurdo se ha cobrado más de 35.000 muertos en Turquía desde que el PKK se alzó contra el poder central de Ankara en 1984. La guerrilla separatista instaló sus bases en el norte de Irak a partir de 1991, cuando la intervención militar contra el régimen de Sadam Husein convirtió la región kurda iraquí en autónoma de hecho. La guerra de 2003 sirvió para confirmar ese estatuto, que quedó garantizado en la nueva Constitución aprobada en Irak en 2005.

Mientras, EE UU traspasó ayer el control de la seguridad en la región al Gobierno autónomo del Kurdistán iraquí. "Es como alcanzar la independencia para nosotros. Hemos esperado mucho tiempo este día", declaró ayer en Erbil Shadam Alí, coronel de los peshmergas, la milicia autónoma kurda que pasa a controlar la seguridad en la región autónoma del norte de Irak. "Es una jornada histórica para la región con mayor seguridad de Irak", reconoció el general Benjamin Mixon, que dirige las fuerzas de EE UU en el norte de Irak. Washington ha transferido el control de la seguridad de 7 de las 18 provincias iraquíes.

En Bagdad, mientras, las autoridades centrales movilizaron a las fuerzas de seguridad locales para localizar a los cinco ciudadanos británicos que fueron secuestrados el lunes por un grupo armado cuyos miembros se habían disfrazado con uniformes de la policía.

El conflicto kurdo se extiende también al vecino Irán, donde la República Islámica limita los derechos culturales de los más de siete millones de kurdos iraníes. Unidades de los Guardianes de la Revolución mataron a 10 guerrilleros kurdos iraníes aliados del PKK en una operación en la frontera con Turquía.

La amenaza de una intervención militar turca en el norte de Irak se produce en plena campaña para las elecciones legislativas anticipadas turcas que han sido convocadas para el próximo 22 de julio. Erdogan impulsó el adelanto de los comicios después de que fracasara en su intento de colocar al frente de la presidencia de la República a su número dos, el ministro de Exteriores, Abdulá Gül. A comienzos de mayo, Erdogan responsabilizó al Tribunal Constitucional, que anuló la primera votación para la elección de Gül, de haber "disparado una bala contra la democracia". La presidenta del Constitucional, Tulay Tugcu, presentó ayer una querella contra el primer ministro -que dispone de inmunidad parlamentaria- por "despreciar e insultar al tribunal".

Por otro lado, la policía turca detuvo ayer a 11 sospechosos de pertenecer a un grupo terrorista próximo a Al Qaeda que intentaba perpetrar un atentado en Estambul. Seis personas murieron y más de 60 resultaron heridas la semana pasada en un ataque terrorista en el centro de Ankara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 30 de mayo de 2007.

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