Reportaje:

Sin limusina pero con chimpín

El festival de cortos de Cans, en O Porriño, se consolida como un referente cinéfilo y festivo que implica a los vecinos

Estrellas de cine y televisión, músicos, periodistas, paisanos y hasta políticos en plena jornada de reflexión electoral formaron la fauna que se dió cita durante este fin de semana en Cans, una parroquia del ayuntamiento de O Porriño que ha aprovechado la coincidencia fonética con el festival de cine francés para convertirse, en apenas cuatro años, en una de las principales citas del sector audiovisual gallego.

La idea inicial puede parecer descabellada, pero funciona. Se trata de organizar un festival de cortos improvisando como salas los cobertizos de distintas casas de la parroquia. Entre sesión y sesión se pueden tomar unas cañas en los bares del pueblo y para desplazarse se usan los chimpines, pequeños tractores que tiran de un carro al que se suben todos los espectadores que pueden. Los vecinos ya se han acostumbrado a ver todos los años en los bares del pueblo a personajes del cine o de la televisión. El glamur que en Cannes aportan personajes como Brad Pitt y Angelina Jolie, en Cans recae en figuras como Luis Tosar y Teté Delgado. Eso sí, aquí hay menos flashes y no se exige etiqueta.

Una de las claves del éxito del festival es la mezcla de públicos. En las salas y en los bares conviven los paisanos con los famosos de turno y con profesionales y aficionados del mundo del cine que llegan a Cans atraídos por el indudable encanto de una cita que ya ha traspasado fronteras.

Los que más se han hecho ver este año han sido los miembros del equipo de la película de animación Gritos en el pasillo, una coproducción canario-gallega dirigida por Juanjo Ramírez. El filme es una historia de terror que se presenta con el atractivo de ser la primera cinta del mundo rodada íntegramente con cacahuetes. Como buen friqui, el propio director no se ha cortado a la hora de fotografiarse en todas partes por un omnipresente cacahuete gigante. Algo similar hizo en Cannes, donde se grabó un divertido corto que pudo verse antes del estreno de la película en la parte baja del bar de Moncho.

El estreno de este largo de animación y de la película Abrígate, dirigida por el porriñés Ramón Costafreda, fueron dos de los platos fuertes de la programación fuera de concurso. Como explica Moisés Alvárez, uno de los organizadores, hay que buscar nuevas actividades para entretener a los que no pueden acceder a las reducidas salas en las que se exhiben los cortos.

Este año, la música ha ocupado un lugar destacado. Actuaron Víctor Coyote y Pablo Nóvoa, acompañados por la banda de bombos de San Vicente, procedente de Portugal, y el grupo The Ellas, del actor Luis Tosar. El ruido ensordecedor de los bombos del grupo portugués contribuyó a darle un aire aún más buñuelesco a un festival que, sin duda, le habría encantado al director turolense. Más de 500 personas asistieron el viernes a estos conciertos que pusieron fin a la gala central del festival.

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Como suele ocurrir en los certámenes más serios, en Cans también hubo espacio para la reflexión sobre la evolución del sector cinematográfico. Tras una agitada madrugada que se reflejaba en las caras de la mayoría del público asistente, una leira sirvió ayer al mediodía de escenario improvisado para un coloquio con el actor y director Tristán Ulloa, que dejó algunas reflexiones interesantes sobre el momento actual del cine español. "Pese a lo que algunos puedan pensar, ahora se hacen menos películas que con el anterior Gobierno", indicó el actor, que además explicó cómo tuvo que arriesgar su propio dinero para sacar adelante su film Pudor, recientemente estrenado.

Tras este paréntesis, la fiesta -el verdadero motor de Cans- volvió con una sesión-vermut amenizada por The Turres Band con música de películas. Los chimpines se pusieron en movimiento y el festival recuperó su esencia. Antón Reixa, que acaba de estrenar la película Hotel Tívoli y fue distinguido con el premio Pedigrí 2007 por su labor dentro del cine gallego, lo sentenció: "Cans es el mejor festival del mundo por contar con los dos ingredientes esenciales: talento y público".

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