Reportaje:Colapso en la región

Otra vez bajo el agua

"Desde las 20.45 hasta las 23.00, 90 intervenciones de los bomberos del Ayuntamiento". Mensaje de texto de Emergencias 112. "Zona más afectada, sur de la ciudad. Balsas de agua y desagüe de sótanos y garajes", rezaba un SMS previo. Hubo 232 salidas más en la región.

Estos mensajes resumían el panorama de anoche en Madrid: decenas de coches atrapados en la M-30, en el mismo sitio que el domingo; centenares de viajeros con destino a Levante y Almería en Atocha sin poder tomar su tren; tres líneas de metro cortadas; un edificio en construcción semiderrumbado y decenas de garajes y bajos anegados en Usera y Carabanchel.

Madrid sufre la segunda inundación en 48 horas, que obliga a suspender los trenes entre la capital y Valencia
La tromba corta tres líneas de metro (2, 4, y 5). La Comunidad está hoy en alerta naranja por viento y tormentas
La M-30 vuelve a quedar fuera de servicio por grandes balsas en la calzada en el entorno de la avenida de la Ilustración
Centenares de viajeros esperaban en Atocha. "Me quedo a dormir aquí", decía una mujer

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La mayoría de municipios del sur de la región, como Getafe, Valdemoro, Parla o Móstoles, resultaron afectados. Pero a medida que pasaron las horas, localidades del norte como Las Rozas o Villalba, también. Hubo desprendimientos de fachadas o cornisas e inundaciones en bajos y garajes.

En la capital, en la M-30, a su paso por la glorieta de Isaac Rabin, estaban cortados los cuatro carriles en dirección A Coruña. Las alcantarillas no podían tragar el agua que caía del cielo y la que procedía de las calles colindantes. Uno de los conductores atrapados vio como otros intentaban salir de sus vehículos y cruzaban la balsa de agua. Otros esperaban resignados y algunos se daban la vuelta a contramano. Pero la Policía Municipal, en dos ocasiones, se asomó desde la vía de servicio y dio media vuelta, no se sabe si para llamar refuerzos o ante la imposibilidad de hacer más. La vía estuvo cortada media hora.

Cerca, Jorge, en la calle Joaquín Lorenzo, sito justamente a los pies de la avenida de la Ilustración, donde el pasado domingo el colector saltó por los aires, ha puesto a buen recaudo sus apuntes de Obras Públicas. Porque su trastero, como el del resto, está de nuevo sumergido. Donde hubo un colector ahora hay un enorme agujero en la arena hecho por el agua, después de que una excavadora levantara el lunes la carretera que se dinamitó el domingo. Esa noche y el lunes los bomberos se afanaron en sacar el agua, pero de poco ha servido. Un día después todo está mal, o peor según Jorge. En la misma calle sufren las inundaciones desde hace 20 años los vecinos de un antiguo bloque.

En otro punto de la ciudad, se derrumbaron tres de las cinco plantas de un edificio en construcción en la calle del Maestro Arbós (Arganzuela). La línea 2 de metro estuvo 40 minutos sin servicio entre Santo Domingo y Quevedo; la 4, entre San Bernardo y Argüelles, permaneció una hora; y la 5 entre Acacias y Oporto desde las 21.15. La estación de Marqués de Vadillo, de esta línea, sufrió una gran inundación al reventar un colector. A la hora de cerrar esta edición continuaba cerrada.

Cerca, varios bajos de la calle Antonio López se inundaron. En algunos vivía gente mayor que tuvo que ser sacada por los vecinos. En algunas casas, el agua llegó hasta el metro de altura.

La tromba cortó 28 kilómetros de vía férrea en la provincia de Toledo entre Huerta de Valdecarábanos y Tembleque. Diez trenes que viajaban hacia Alicante, Valencia, Murcia y Almería tuvieron que detener su marcha. Algunos volvieron hacia Madrid. En Atocha se agolparon cientos de viajeros, obligados a pasar la noche donde pudieran. "Me quedo a dormir aquí porque no tengo un duro", se quejaba Irene Cano. Sobre las once de la noche, ella era una de las trescientas personas que hacían cola frente a las oficinas de Renfe, en la estación de Atocha. Según contaba, estaba en la capital para visitar a un amigo enfermo. "Tenía el dinero justo para una noche", comentaba resignada. Una vez en Atocha, los empleados se esforzaban en explicar a los usuarios que podrían viajar al día siguiente "a las siete, a las ocho y a las nueve". Ni rastro de autobuses para partir de madrugada.

El Instituto Nacional de Meteorología prevé para hoy un riesgo meteorológico importante, con fenómenos no habituales y riesgo de tormentas fuertes y granizo. La Comunidad está en alerta naranja, la segunda de más riesgo.

Información elaborada por Elisa Silió, Daniel Verdú, Álvaro Corcuera y Pedro Zuazua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de mayo de 2007.

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