Iberdrola venderá el 20% del negocio eólico para financiar su expansión

La compañía espera obtener 4.000 millones con una oferta en Bolsa en el último trimestre

Verde sí. Ecologista, lo más posible. Pero ante todo, el negocio. Iberdrola, con la compra prácticamente culminada de la escocesa Scottish Power, ha decidido vender en Bolsa un 20% de su negocio de energías renovables, agrupado en la filial Iberenova. Con la oferta pública de suscripción prevista para el último trimestre, Iberdrola espera obtener alrededor de 4.000 millones de euros. Los necesita para desarrollar su abultada cartera de proyectos eólicos, 37.675 megavatios, que la convierten en líder mundial del sector eólico, sin endeudarse en exceso.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, no levanta el pie del acelerador. Cerrada prácticamente la compra de la escocesa Scottish Power (17.100 millones de euros de inversión), el próximo movimiento será la venta en Bolsa de un 20% de la filial de energías renovables, Iberenova. Esta compañía agrupará todas las filiales de renovables de Iberdrola y de Scottish Power. Con la operación, aprobada ayer en por el consejo, trata de asegurar el terreno conquistado. Especialmente el terreno de la energía eólica, donde Iberdrola ha acumulado una cartera de proyectos (37.675 megavatios) que la convierte en la primera del mundo en el negocio, pero que también reclama financiación a gritos. La oferta pública de suscripción será diseñada, muy probablemente, por el banco de negocios Morgan Stanley.

Iberdrola tiene instalados en este momento 6.562 megavatios eólicos. De ellos, 2.000 megavatios proceden de Scottish Power y de la filial estadounidense de ésta PPM. Pero las compras de empresas (CPV Wind, MREC Partners, la propia Scottish) y los acuerdos alcanzados en los últimos años, por ejemplo con el fabricante de turbinas (molinos) Gamesa, han ensanchado los horizontes de negocio de Iberdrola. Muy especialmente en Estados Unidos, donde se encuentra el 50% de la cartera de proyectos eólicos.

Los analistas, siempre exigentes, ya habían advertido de que Iberdrola necesitaría dinero fresco para financiar sus planes si no quería arriesgar los objetivos de inversión expuestos para el periodo 2007-2009 (9.000 millones), algo más que peligroso para cualquier empresa cotizada. Una posibilidad era la venta de participaciones. Gamesa (24%), EDP (10%), Galp (4%) e Iberdrola Inmobiliaria. Otra era la venta de parte del negocio de renovables.

Iberenova, según los cálculos de los bancos de negocios (Citigroup o Goldman Sachs) puede valer entre 16.000 y 20.000 millones de euros. Un cajón importante del que extraer liquidez, porque tal valoración coloca a la empresa entre las compañías punteras del Ibex 35, por encima de Gas Natural, ACS o Fenosa.

Una imagen verde

Sánchez Galán, impulsor de la imagen verde y ecológica de la empresa -muy bien rentabilizado con el patrocinio del velero El Desafío Español-, ha visto en el negocio de los molinos una oportunidad de crecimiento única para la empresa. De ahí que llegara a acuerdos con uno de los grandes constructores de molinos, Gamesa, para desarrollar parques eólicos en EE UU. El acuerdo asegura a Iberdrola disponer del hardware del negocio, las turbinas. Éstas escasean hasta tal punto que hoy son un cuello de botella para los planes de grandes compañías energéticas.

Las posibilidades de Iberdrola en el negocio energético "limpio" no han pasado desapercibidas. Citigroup señala en un reciente informe que "en 2011, la energía renovable será el negocio de mayor contribución al Ebitda (beneficio bruto) de la compañía, con un 26% del total". Los datos correspondientes al último ejercicio, 2006, muestran ya que la energía renovable, eólica fundamentalmente, aportó 556 millones de euros al beneficio bruto de la compañía, un 14,3% del total.

El negocio no está libre de algunas incertidumbres. En España, el Ministerio de Industria lleva meses dando vueltas a un nuevo sistema de retribución de las energías de régimen especial. Los cambios regulatorios, para las empresas eólicas y para las energéticas con intereses importantes en el sector, como es el caso de Iberdrola, pueden ser importantes.

Aunque, suceda lo que suceda -y lo peor para las empresas es que haya un recorte importante de las primas-, el hecho quedará suavizado, en el caso de Iberdrola, por la expansión internacional prevista. Buena parte del negocio eólico, recién iniciado en países punteros como EE UU y Reino Unido, estará fuera de España.

Iberdrola cerró la sesión bursátil de ayer con una subida del 0,66%, que situó el precio de sus acciones en 41,34 euros. Los títulos de la eléctrica estuvieron suspendidos de cotización por la Comisión Nacional del Mercado de Valores durante algo más de 30 minutos y llegaron a intercambiarse a un precio máximo de 41,40 euros y un mínimo de 40,69 euros. El volumen de negocio alcanzó los 337,15 millones de euros.

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