Reportaje:Elecciones 27M

Un fantasma llamado inseguridad recorre Barcelona

La pequeña delincuencia sigue siendo la asignatura pendiente. El año pasado hubo un delito o falta contra el patrimonio cada tres minutos

En la ciudad de Barcelona se comete una falta o un delito contra el patrimonio cada tres minutos. O sea, casi 20 robos de bolsos, carteras, teléfonos móviles o cualquier otro objeto personal en una hora. Si "el valor de la cosa", como dice el Código Penal, no supera los 400 euros es una falta (el año pasado se contabilizaron 90.075). Si se supera ese límite se trata de un delito (76.465 durante 2006). Ése ha sido históricamente el punto flaco de la seguridad, un fantasma que recorre Barcelona y que se airea de manera periódica, especialmente cuando se acercan las elecciones.

Los responsables de Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana reconocen que ese delito de bagatela es el que produce mayor sensación de inseguridad al ciudadano. Por los trastornos que le causa tener que renovar o anular carnets y tarjetas de crédito y porque la víctima lo sufre directamente en sus carnes.

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"Más de 90.000 faltas contra el patrimonio en un año es una exageración. Hemos de incidir más en la multirreincidencia", admite sin reparos el comisario Joan Miquel Capell, máximo responsable de los Mossos d'Esquadra en Barcelona. Si nos comparamos con otras ciudades europeas son muchos casos, añade Capell, aunque también precisa que casi ninguna de ellas recibe tantos turistas como la capital catalana, un auténtico cebo para los ladrones. Y es que si mira el mapa de esa pequeña delincuencia, la ciudad presenta dos caras bien distintas a uno y otro lado de la avenida Diagonal. Los barrios de Ciutat Vella, Eixample, Sant Martí y Sants-Montjuïc son los que registran más denuncias y el año pasado acumularon 139.350 infracciones penales. No en vano son también los más frecuentados por los turistas. Los otros seis distritos situados por encima de la Diagonal contabilizaron únicamente 51.146 infracciones, es decir, casi tres veces menos.

En septiembre de 2003 se modificó el Código Penal para combatir con más eficacia a los delincuentes reincidentes, de forma que cuatro hurtos cometidos en un año pudieran considerarse delito. Sin embargo, la aplicación de la reforma no ha dado los frutos esperados, pues las faltas se juzgan por la vía rápida y eso impide acumularlas como delito. Al margen de que el sistema informático actual tampoco lo permite, pues no existe un registro central de faltas.

Frente a la inseguridad ciudadana las propuestas de los partidos son muy genéricas y prácticamente todos reclaman más policías y mejor formación. La petición de más castigo penal se reserva para cuando se producen delitos graves y la verdad es que en Barcelona están estancados desde hace años los asesinatos y las agresiones sexuales. Lo que sí se produjo en 2006 es un repunte de los homicidios, pero poca cosa más.

"La seguridad en Barcelona es aceptable, pero mejorable, sobre todo con los pequeños delitos", remacha Xavier Vilaró, intendente mayor de la Guardia Urbana. "Y en eso estamos", añade. Y es que la pequeña delincuencia, como realidad, también es poliédrica. Hace unos años fueron los grupos que actuaban en torno a los limpiaparabrisas. Luegos vinieron los padres que utilizaban a los menores reincidentes para robar y ahora se han detectado grupos muy organizados que actúan en el metro.

PROPUESTAS

PSC. Potenciación de la Junta Local de Seguridad, Modernización de la Guardia Urbana para diagnosticar los "fenómenos sociales emergentes", así como del Cuerpo de Bomberos. Fomentar la policía de proximidad. Incremento de las zonas 30 y prevención de la accidentalidad.

CiU. Acuerdo de seguridad para Barcelona para detectar las necesidades y crear un sistema global de seguridad pública. Creación del guardia de barrio. Lograr una ratio de 4,5 policías por 1.000 habitantes. Instalación de cámaras de seguridad en lugares problemáticos. Ventanilla única para servicios de emergencia de la policía.

PP. Nueva ordenanza de civismo. Lograr una ratio de 5 policías por 1.000 habitantes. Implantación de la policía de proximidad. Erradicación de la venta no autorizada y de la prostitución en los espacios públicos.

ERC. Crear 145 nuevas plazas en la Guardia Urbana en cuatro años, extender la incorporación de mujeres y finalizar las comisarías de Gràcia, Nou Barris y Zona Franca. Completar el despliegue de los Mossos en la ciudad y poner a pleno funcionamiento las 10 comisarías en la ciudad.

ICV. El alcalde, autoridad única en materia de seguridad. Fortalecer las mesas de coordinación policial. Revisar el número de mossos destinados en Barcelona. Aumento anual de 50 agentes de la Guardia Urbana e incrementar las dotaciones nocturnas para reducir el tiempo de actuación. Potenciar los agentes en bibicleta.

Ciutadans. Lograr una ratio de 4,5 policías por 1.000 habitantes.

La Guardia Urbana como garante del cumplimiento de todas las ordenanzas municipales y equiparación salarial con los Mossos d"Esquadra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de mayo de 2007.

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