Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:DORMIR

Entre visillos en Uncastillo

POSADA LA PASTORA, gusto rústico y colchas de cuadros en la villa zaragozana

Humilde, pero llena de encanto. Así aparece a la vista, embebida entre las estrechas callejas que configuran el casco histórico de Uncastillo, una casa del siglo XVIII transformada en posada gracias a la sentida hospitalidad de Miguel Pemán y su mujer, Inma Navarro. Su buen oficio mitiga en parte la penuria de instalaciones heredada de un caserón angosto y sobreaprovechado, que casi mira de puntillas a la iglesia románica de Santa María la Mayor, el plato fuerte de una visita a la villa zaragozana.

La pareja recibe a sus clientes al pie de un minúsculo zaguán desde el que se accede a la recepción; al salón-biblioteca, con estufa de leña, y a un comedor amueblado con mesas de forja y barro. Todo en un mismo espacio, como el concepto que están poniendo de moda algunas grandes cadenas.

POSADA LA PASTORA

6,5.- Categoría oficial: 3 estrellas. Roncesvalles, 1. Uncastillo (Zaragoza). Teléfono: 976 67 94 99. Fax: 976 67 94 99. Central de reservas: 902 10 38 92 (Rusticae). Internet: www.lapastora.net. Instalaciones: salón con chimenea, biblioteca, sala de reuniones para 20 personas, comedor de desayunos. Habitaciones: 8 dobles, 2 'suites'; todas con baño, sauna-ducha (las 'suites'), calefacción, aire acondicionado, televisión en color, acceso 'wi-fi' a Internet, ordenador personal, secador de pelo, carta de almohadas, habitaciones para no fumadores. Servicios: no hay facilidades para discapacitados, no admite animales domésticos. Precios: todo el año, 66 euros + 7% IVA; 'suites', 105 euros + 7% IVA; desayuno, 6 euros + 7% IVA. Tarjetas de crédito: MasterCard, Visa, 6000. Cierra: de domingo a jueves, sólo del 15 de octubre al 28 de febrero, excepto grupos con reserva previa.

Arquitectura ... 6

Decoración ... 7

Estado de conservación ... 8

Confortabilidad habitaciones ... 6

Aseos ... 5

Ambiente ... 7

Desayuno ... 7

Atención ... 9

Tranquilidad ... 7

Instalaciones ... 4

Viguería de madera a la vista, piedra de sillería, rejas y cabeceros de forja, lavabos y grifería procedentes de derribos... Estereotipos al uso en cualquier establecimiento que se precie para las escapadas del fin de semana, alimentado en el silencio del Uncastillo monumental, más que en la insonorización estructural del edificio y en los desayunos con bollería de un conocido obrador de la localidad.

A las ocho habitaciones dobles se han añadido recientemente dos suites que destilan el sabor de las buhardillas tradicionales y miran a los tejados vecinos. El recetario es el mismo: colchas de cuadros, visillos en tonos tostados, cabeceros de forja y ventanuco o balcón a la calle. Se las reconoce por el nombre, pirograbado junto a la puerta, de las siete parroquias románicas de Uncastillo y por sus monumentos más señeros. Ninguna destaca por su holgura, ni por los mimbres lúdicos de sus cuartos de baño, pero invitan a recogerse incluso en horas de siesta, y las mayores, en la tercera planta, a gozar en privado de una columna de hidromasaje. Cuesta llegar hasta ellas a través de una estrecha escalera, pero habría sido un error cargarse el edificio para abrir hueco a un ascensor, como obliga, sin perdón de Dios, la normativa hotelera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2007