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Industria acusa a Barberá de pedir el cambio de la subestación tras la explosión

Los bomberos certifican que el accidente provocó una fuga de gas en el barrio de Patraix

El Ministerio de Industria aseguró ayer que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no pidió el traslado de la subestación de Patraix hasta que se produjo la explosión del pasado martes. La primera carta recibida por Industria llegó "en la tarde del mismo día" del accidente, y en ella la alcaldesa comunicó el cierre de la subestación y exigió que el Gobierno garantizara la seguridad en una instalación a la que ella dio la licencia para funcionar. El equipo de Barberá insistió en que ofreció mediar para un cambio de emplazamiento en 2005. Las máquinas ya trabajaban en el solar de Iberdrola.

La explosión de un recipiente con gas rompió todos los cristales del edificio

A la insistencia de Barberá en culpar del accidente a Industria se sumó ayer el portavoz del Consell, Vicente Rambla, quien pidió al ministro Joan Clos que dé "las explicaciones oportunas". El ministerio respondió que espera el informe de Red Eléctrica Española (REE), semipública y que comparte la instalación con Iberdrola, "para conocer las causas concretas". Industria aprovechó para subrayar que la "planificación" de la subestación de Patraix se remonta a 2002, cuando gobernaba el PP. Los planes energéticos establecen las zonas que necesitan instalaciones, pero el lugar lo decide el Ayuntamiento. El ministerio hizo hincapié en que no han recibido "ninguna carta" de Barberá sobre el traslado, a excepción de la enviada tras la explosión.

El teniente de alcalde, Alfonso Grau, citó cinco plenos en 2005 y 2006 en los que el PP manifestó su disposición a promover un cambio. Sin embargo, el primero de ellos se celebró días después de que los vecinos intentaron impedir la entrada de camiones con material para la obra, ya en marcha. Según Grau, el ofrecimiento recibió como respuesta "el silencio o el rechazo" de REE, Iberdrola y el ministerio, que lo negó. Grau desvió de nuevo toda la responsabilidad hacia Industria y lanzó la pelota a su tejado al asegurar que el Ayuntamiento no permitirá la reapertura del centro eléctrico sin orden de un juez o del Gobierno. Grau remató la faena con un ataque furibundo a REE por advertir que el cierre puede causar cortes de luz -también lo hizo Iberdrola- cuando no los hubo el año pasado, con la subestación por terminar. El PP también rechazó el pleno extraordinario pedido por el PSPV-PSOE y EU porque a su juicio "no hace falta" tras el cierre. El portavoz socialista, Rafael Rubio, recordó que el pleno es obligatoria y afirmó que "Barberá no se atreve a convocarlo".

"Lo que era una instalación inocua, ya no lo es tanto", añadió Rubio. Así lo certifica el informe de los bomberos, que revela que se produjo una fuga de gas con la explosión. "Por causas desconocidas se produce la explosión de un recipiente a presión que contiene hexafluoruro de azufre y produce fuga de otro recipiente", explican. Ese gas se usa como aislante en equipos de distribución eléctrica. En principio, no es tóxico, pero en contacto con el aire o el calor puede causar picores y problemas respiratorios, que algunos vecinos aseguran haber sufrido. REE afirmó el martes que no hubo emanación de gas tóxico y ayer no había recibido ese informe. Iberdrola dio a entender que de haber una fuga peligrosa no habrían hecho declaraciones en el lugar. Los bomberos tuvieron que ventilar la subestación y cortar la fuga. La explosión rompió todos los cristales y arrancó parte del enrejado del edificio. La plataforma vecinal contra la subestación, que accedió al informe de los bomberos con ayuda de EU, acusó a Iberdrola de minimizar el alcance de la explosión, de ocultar la fuga del gas a la población y advirtió del riesgo en caso de incendio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2007