Bronca a la alcaldesa en Patraix
Barberá pasó ayer un mal rato. Entró y salió abucheada del polideportivo del barrio de Patraix, donde acudió a un acto electoral. Le esperaban 50 vecinos con silbatos y pancartas a favor del traslado de la subestación averiada. La alcaldesa, rodeada de guardaespaldas, logró acceder al recinto entre gritos y empujones. El concejal Miguel Domínguez, se empleó duro: "Aquí no pasa ni Dios", ordenó remangado mientras contenía la protesta. "No me lo merezco", respondió la alcaldesa al salir escoltada. "Después de 43 muertos en el metro y dice que no se lo merece, ¡qué jeta!", le espetó una vecina reivindicativa ataviada con una camiseta con el lema No a la subestació.
"Yo, la cierro", contestó Barberá a los vecinos. La táctica argumental para enfrentar a los manifestantes de Patraix tuvo dos pilares: el responsable es el Estado, y el Ayuntamiento es el salvador que ha "precintado" la instalación. "Parece que todo lo que pasa en la ciudad es culpa de la alcaldesa. ¿Y el ministerio?", recriminó el concejal Jorge Bellver a un manifestante, y añadió: "Pero si nosotros la hemos cerrado". "Sí claro, después de que casi ocurriera una catástrofe. Váyase usted a vivir a mi casa", le ofreció ofendido el vecino.
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