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Editorial:
Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Viento en las velas

Los indicadores de crecimiento de la economía española del primer trimestre de este año, cuyo avance difundió ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE), ratifican que la economía española discurre por una senda de prosperidad sin precedentes. El producto interior bruto (PIB) creció el 4% en tasa interanual, con una menor aportación negativa del sector exterior y un fuerte tirón de la inversión en bienes de equipo. Según las conclusiones del INE, la construcción sigue tirando de la economía y creando puestos de trabajo; este empleo, junto con el descenso importante de la inflación, contribuye a mantener el consumo en niveles muy elevados. Como, por otro lado, la moderación salarial apuntala los beneficios empresariales, están explicados casi todos los elementos del infatigable crecimiento de la economía española.

En la propia descripción de los factores de crecimiento se encuentran los motivos de riesgo en este modelo de crecimiento. Es verdad que, por el momento, el peligro no es inmediato. La subida de tipos de interés, y, por tanto, el endeudamiento familiar enterrado en las hipotecas, puede mermar la disponibilidad de dinero para el consumo y acrecentar el riesgo de morosidad; sobre todo si se mantienen las expectativas de subida de tipos -en 2007 puede alcanzarse el 4,25%- y el Euríbor sigue sumando intereses a las facturas familiares. Pero el riesgo hipotecario puede quedar compensado momentáneamente por la rebaja del IRPF. El ritmo elevado de creación de empleo, en torno al 3% en tasa interanual, garantiza que la morosidad no tiene por qué ser preocupante a corto plazo.

La incertidumbre principal del modelo de crecimiento sigue estando en la burbuja inmobiliaria. Si el objetivo de la política macroeconómica es moderar el crecimiento de los precios de la vivienda, una de las consecuencias futuras puede ser el descenso en la producción del mercado de la construcción de vivienda; el efecto probable de esa contracción del mercado, en caso de que fuera importante, sería una disminución del empleo y un aumento del riesgo de morosidad. En suma, se trata de saber cuánto influirá sobre el mercado de la construcción la subida del coste del dinero y las disposiciones, de intensidad variable, destinadas a controlar la recalificación del suelo.

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