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El folclórico combativo

Mini, ex Fuxan os Ventos y líder del grupo A Quenlla encabeza la lista del BNG en el pueblo coruñés de Boimorto

A Xosé Luis Rivas Cruz todo el mundo le llama Mini, incluso él mismo acostumbra a presentarse con el apodo, aunque no haga justicia a una figura capital del folk y de la música tradicional de esta tierra. Sin bandas como Fuxan os ventos, de la que fue miembro fundador, o Milladoiro, los gaiteiros mediáticos que ahora se cuelan en las listas de éxitos musicales difícilmente existirían.

Mini pasa deliberadamente de esas gaitas. No le interesa el dinero, "sólo la difusión de la cultura". Del año 71 al 82 perteneció a Fuxan os Ventos, pero abandonó la banda con su amigo Mero "por discrepancias tanto en el matiz ideológico como en el musical". Después de dos años sabáticos, fundaron A Quenlla. Y continúan en la pelea.

"Nosotros actuamos aunque sea a pelo. Lo importante es apoyar cualquier acto cultural"
"Me pusieron Mini Barbie como la muñeca porque todavía no tenía barba"

En la decena de discos editados, A Quenlla interpreta música tradicional y también "de combate, con temas sociales y políticos. Además, tenemos un archivo bastante extenso recopilado a lo largo de 35 años. Queremos ser testigos de nuestro tiempo. Cantamos libremente y somos incómodos. Por eso tenemos las puertas de la oficialidad cerradas", comenta Mini sin darle importancia a que la TVG no le dé bola. "Nosotros ahora ya no representamos ningún movimiento modernista, ni de música ni de estética. Continuamos a lo bravo y la palabra molesta, pero a nosotros no nos atan".

La larga barba blanca le aporta un aspecto de patriarca. "A nosotros nunca nos ha preocupado el dinero, cuando nos llaman para actuar en cualquier acto cultural vamos muchas veces sólo por los gastos, otras por nada". Esto suele ocurrir cuando actúan Mini e Mero. El dúo nació porque "es necesaria mucha infraestructura y algunos no pueden ir durante la semana por el trabajo. Nosotros actuamos aunque sea a pelo. Lo importante es apoyar cualquier acto cultural".

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Siempre estuvo vinculado a la izquierda nacionalista, pero la pasada legislatura dio otro paso al presentarse a la alcaldía de Boimorto por el BNG, pueblo en el que ejerce de maestro desde hace 24 años. "Me metí en la política activa porque estaba cansado de no materializar un sueño, no sólo en cuanto ideas, sino en la que se hace a pie de obra. Era necesario democratizar el Concello porque aquí prácticamente no hubo transición. Había que invertir la inercia". Para conseguir virar el rumbo en la alcaldía se aliaron nacionalistas, socialistas e independientes contra el PPdeG. Mini se ha ocupado durante los últimos cuatro años de la concejalía de Cultura y encabeza otra vez la lista del BNG, partido al que no se afilió hasta hace poco más de un año.

En su casa en la parroquia de Brates cultiva media hectárea de tierra para consumo propio. "Vivir en una aldea y no hacerlo sería una estupidez", afirma. Por la finca corren cuatro ovejas, un carnero y dos corderos. También cría gallinas y tiene colmenas. En el medio de este paisaje, Mini, de 55 años, con tres hijos y una nieta, tiene pinta de eremita. Nada hace presagiar que se trate de una de las figuras más relevantes del folk gallego.

El apodo le cayó a los 14 años cuando intentó con unos amigos montar un grupo de la guisa de los míticos The Beatles: "Todos tenían un mote menos yo. Me pusieron Mini Barbie, como la muñeca, porque todavía no tenía barba". Le quedó Mini y lo acepta de buen grado.

En Fuxan os Ventos "cantaba, tocaba la guitarra, la zanfoña, el pandero y lo que se me ponía por delante. Tocábamos todo y nada", comenta con sorna, antes de indicar que la "música es una afición". Su gran vocación es "la docencia". Hasta hace cinco años impartía clase en Brates, su parroquia, pero ahora lo hace en el colegio en Boimorto. Enseña historia, gallego, castellano y matemáticas a niños de 11 y 12 años que cursan 6º de Primaria. Al profe nunca se le ha subido un chaval a la chepa, como sucede en los colegios de las ciudades. "En los pueblos son muy buenos rapaces, no están contaminados por la globalización".

A pesar de que nació en Baamonde, aldea del municipio lucense de Begonte, Mini ya es de Boimorto. Se presenta con la sana intención de espantar la falta ilusión de un pueblo de 2.417 habitantes. "El desánimo es enorme. Los labradores demostraron de 1986 a 1995 que podían producir con una gran fuerza. Pero les cortaron la alas rápidamente", se lamenta. También lo denuncia con una voz que parece salir de la tierra en sus canciones de letras combativas.

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