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Mueren los tres ancianos víctimas de un incendio en una residencia de Utiel

Bienestar Social denunciará al centro si se demuestra que la causa fue una colilla mal apagada

Dos ancianas de 100 y 84 años y un hombre de 71, heridos graves en el incendio del pasado lunes en una residencia de ancianos de Utiel, murieron ayer a causa de las quemaduras sufridas en el suceso. Los primeros indicios de la investigación judicial atribuyeron las llamas a una colilla mal apagada en una zona común del edificio. La Ley del Tabaco prohíbe fumar en estas instalaciones, por lo que Bienestar Social no descarta emprender acciones legales contra la residencia privada Reyes Católicos por negligencia. Han muerto nueve ancianos por incendios en residencias en apenas dos años.

La residencia Reyes Católicos, en Utiel, cumplía con todos los requisitos legales exigidos por la Consejería de Bienestar Social, e incluso había practicado un simulacro de incendio el pasado septiembre. Sin embargo, las primeras investigaciones periciales atribuyen el incendio a una colilla mal apagada, lo que demuestra que se incumplía la Ley del Tabaco, que prohíbe fumar en este tipo de instalaciones. José Antonio Campillo, uno de los internos, aseguró momentos después del incendio que estaba permitido fumar en una de las salas comunes del inmueble.

La planta baja de la residencia, donde comenzó el incendio, está dedicada a la zona común de los 60 ancianos que habitan el centro. Un comedor, un salón, un gimnasio, una sala de televisión y una sala de estar conforman el espacio de recreo. En una de esas salas de estar es donde alguien fumó con el presunto consentimiento de los auxiliares o escondiéndose de su vigilancia. La residencia aseguró ayer que las puertas de todas las dependencias "permanecen siempre abiertas" y que en el momento del incendio -las cinco de la tarde del lunes- 11 personas trabajaban en el edificio. En la habitación donde comenzó el siniestro estaban las tres personas fallecidas por las quemaduras, Ángel A.O. de 71 años de edad , Esperanza Izquierdo, de 84 y Ana Fe G., de 100 años.

Durante la mañana de ayer, los inspectores judiciales acudieron al lugar del accidente para recopilar pruebas del origen de las llamas. A partir de hoy, la Consejería de Bienestar Social enviará a sus propios inspectores para saber si los ancianos eran vigilados "debidamente", según afirmaron fuentes del Consell. Entre otros motivos, porque 36 de las 63 personas que habitaban la residencia están adscritas a un programa de ayudas de la Generalitat Valenciana en forma de bonos-residencia.

La oposición denunció ayer la falta de inspecciones suficientes en este tipo de centros, ya que en apenas dos años se han producido seis incendios en residencias de la tercera edad. Con las tres víctimas de Utiel, la cuenta de ancianos fallecidos se eleva a nueve. Hace justo un año, se produjo el incendio más grave en una residencia de Massamagrell en la que murieron cinco personas con enfermedades mentales. La residencia sólo disponía de autorización para atender a personas mayores.

El último incendio "es la demostración de la desastrosa y siniestra gestión que el gobierno del PP y de Camps han hecho durante todos estos años en los servicios públicos", afirmó Núria Espí, secretaria de Bienestar Social del PSPV. "El punto más débil de la gestión está en la falta de inspectores, no sólo en materia de seguridad, sino también de calidad de atención y condiciones de las instalaciones", señaló Glòria Marcos, coordinadora de Esquerra Unida.

Marcos exigió a Camps la sustitución de la consejera responsable de las inspecciones de las residencias de ancianos, Alicia de Miguel, por los incendios reiterados y los problemas estructurales "que se han de revisar de forma urgente". A la propia De Miguel pidió la dimisión de su cargo.

Fuentes de la consejería aseguraron que las inspecciones son "fantásticas", en respuesta a las críticas recibidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 2007