El PSC evita contestar a las críticas de Maragall para sofocar la crisis

Aguantar el chaparrón, centrarse en las elecciones municipales y, sobre todo, no añadir leña al fuego. Ésta es la posición que ha adoptado el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) después de que su presidente, Pasqual Maragall, haya comunicado que piensa abandonar su cargo en el partido un año antes de lo previsto, se haya descolgado con duras críticas al proceso de reforma del Estatuto que él lideró - "no valió la pena", dijo- y haya confesado sentirse "traicionado" por José Luis Rodríguez Zapatero.

Después del revuelo generado por las revelaciones del ex presidente de la Generalitat, la Ejecutiva del PSC se reunirá hoy para intentar cerrar la crisis. Maragall no tiene previsto asistir como tampoco lo ha hecho desde que abandonó la presidencia de la Generalitat. Fuentes próximas al primer secretario y presidente del Ejecutivo catalán, José Montilla, explicaron ayer que la reunión debe servir para pasar página a la crisis, "dar prioridad absoluta a las elecciones municipales" y defender la validez del Estatuto catalán cuya utilidad cuestiona ahora Maragall.

Para sofocar el último incendio provocado por unas declaraciones del ex presidente de la Generalitat, el PSC apostará por la fórmula que ha empleado Montilla desde el primer día: minimizar las palabras del ex presidente y evitar replicarle.

El viceprimer secretario del partido, Miquel Iceta, volvió a poner ayer en práctica esta técnica: en los diez folios que ocupa el comentario semanal que publica en su página web, Iceta no hace ni una sola referencia a la crisis abierta por Maragall.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de abril de 2007.

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