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Moscú estudia unir América y Asia con un túnel de 102 kilómetros

El proyecto prevé una vía férrea, una carretera y un oleoducto

Rusia tiene planes de unir la red ferroviaria nacional con Alaska a través del estrecho de Bering, para lo cual tendrá que construir un túnel por el fondo del mar de 102 kilómetros, dos veces más largo que el que une Francia y Reino Unido. El megaproyecto fue presentado esta semana por el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio, que destacó que con él las cargas comerciales desde Siberia tardarán mucho menos en llegar a destino.

En total, la ruta ferroviaria proyectada tiene una longitud de unos 6.000 kilómetros, con un costo cercano a los 48.000 millones de euros.

Además de la vía férrea, el proyecto prevé que bajo el estrecho de Bering pasen una carretera, un oleoducto y tendidos de comunicación y de electricidad. El túnel, que costará entre 7.000 y 9.000 millones de euros, unirá Uelen, en Chukotka -la región de 737.700 kilómetros cuadrados y 54.000 habitantes, en el extremo nororiental de Rusia-, con el cabo Príncipe de Gales, en Alaska. El problema es que si la vía férrea en Alaska está conectada al resto del continente -desde el cabo Príncipe de Gales sale un ferrocarril de 2.000 kilómetros de longitud a Fuerte Nelson, en Canadá-, no ocurre lo mismo en las aisladas tierras de Chukotka, donde prácticamente no hay caminos de ninguna especie. De ahí que la empresa Ferrocarriles Rusos está estudiando la posibilidad de tender una vía férrea de unos 3.500 kilómetros para unir Právaya Lena, al sur de Yakutia, con Uelen.

La idea de construir un túnel por el estrecho de Bering no es nueva. Ya en tiempos del último zar ruso, Nicolás II, se discutió esta posibilidad, pero esos planes fueron enterrados por el estallido de la Primera Guerra Mundial y de la revolución bolchevique, después. Pero la idea no murió. Resurgió en la nueva Rusia independiente, aunque la bancarrota de 1998 la volvió a enterrar. Por último, el multimillonario Román Abramóvich, famoso por ser dueño del club de fútbol británico Chelsea, reabrió el debate casi inmediatamente después de ser elegido gobernador de la aislada Chukotka, en diciembre de 2000.

Entonces, tanto el Ministerio de Transporte como el de Ferrocarriles se mostraron contrarios a la iniciativa que había preparado el Centro de Proyectos de Transporte Regional de la Academia de Ciencias rusa.

Ahora, los representantes del Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio se muestran optimistas y consideran que en el plazo de 10 años se puede realizar este megaproyecto de unir los sistemas de transporte de Rusia y América del Norte. Los gastos se recuperarán en unos 13 ó 15 años, dicen. Maxim Bistrov, vicedirector del Organismo para las Zonas Económicas Especiales de Rusia, subraya que se trata de "un proyecto comercial y no político".

Los economistas calculan que por el túnel -que será construido en tres secciones a través de dos islas del estrecho de Bering- circularán unos 100 millones de toneladas de cargas comerciales al año y, además, Rusia podrá suministrar por él electricidad, gas y petróleo a EE UU y Canadá.

Compañías estatales y privadas financiarán y gestionarán el proyecto, en el que Estados Unidos podrá tener una participación. Con este fin, los rusos proponen suscribir un acuerdo intergubernamental, explicó Víktor Razbeguin, vicejefe del departamento de investigaciones industriales del Ministerio de Desarrollo Económico y una de las personas que desde hace años lucha por materializar la idea de crear un corredor de transporte que una Rusia con América del Norte. No todos, sin embargo, aplauden la idea.

Los escépticos hacen notar que la misma Alaska es rica en petróleo y que China es un país sediento de crudo y que está mucho más a mano. Representantes de la industria petrolera puntualizan a su vez que hay que asimilar primero los yacimientos de Siberia oriental antes de poder exportar crudo hacia América por el estrecho de Bering.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 2007