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Reportaje:La entrevista ciudadana a Rajoy

El truco del bolígrafo

Rajoy utilizó el conocido recurso de llevar algo en la mano y se adaptó mejor que Zapatero al formato del programa

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, apareció en el programa de Televisión Española Tengo una pregunta para usted con un traje de corte clásico azul oscuro, camisa azul clarita y corbata roja. Un atuendo "acertado", según Daniel Rodríguez, director general de la empresa 6W Comunicación, especializada en asesorar a líderes sobre cuestiones de telegenia y comunicación.

"Sobre todo la corbata: llamativa, con luminosidad, marcada pero no estridente", explica Rodríguez. En esto se distinguió del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que acudió a los estudios de la televisión pública con una corbata gris "un poco sosa", según los expertos en comunicación que analizaron entonces su aspecto.

A la hora de examinar los gestos, Rodríguez advierte rápidamente, en la primera pregunta, el recurso que ha empleado Rajoy para situarse más cómodo delante de las cámaras de televisión en un programa en el que es obligatorio permanecer muchos minutos de pie: agarrar un bolígrafo.

En efecto: no hay ningún papel por ningún lado, ni en el atril de metal ni en ningún sitio, ni, en principio, el presidente del PP debe apuntar nada. Pero durante todo el programa retuvo, bien en la mano derecha, bien en la izquierda, un bolígrafo discreto, de color negro.

"Es una técnica vieja pero que sigue dando resultado: las manos descansan y permiten unos movimientos más armónicos. El líder político se siente más cómodo y de esa forma se liberan muchas tensiones", explica.

Zapatero acudió sin nada entre las manos y la mayoría de sus gestos adolecieron de una excesiva rigidez, y en algunas ocasiones un marcado carácter agresivo: manos por encima del ombligo como si sujetaran una caja imaginaria, lo que, según especialistas en comunicación no verbal, es síntoma de agresión al interlocutor.

Otro aspecto de Rajoy en el que se fijó Rodríguez fue el de su característica barba: "La barba siempre envejece per se, pero en este caso, habría sido muy recomendable el habérsela recortado, esto es, bajarle el volumen, o, por lo menos, haberla rasurado en la parte de la garganta", asegura el experto.

Rodríguez considera que el líder del PP jugaba con una ventaja considerable: había visto el primer programa, el de Zapatero, dos semanas antes, y había tenido tiempo y oportunidad de aprender de los errores del presidente del Gobierno.

"Yo creo que Rajoy, en general, se ha adaptado más al formato del programa: los ciudadanos preguntan sobre cuestiones muy concretas. Y Rajoy ha sabido, más que Zapatero, responder con historias también personales; ha aludido en alguna ocasión a sus hijos, a su mujer ya su padre, y eso es rentable desde el punto de vista de la comunicación", explica Rodríguez.

"Además, Rajoy, respondió con tintes de moderación, empleó respuestas cortas, pocas cifras, alusiones geográficas a toda España, y supo trufar el discurso con dichos populares como cuando recordó el chiste de 'lo más importante es estar vivo, y del resto ya veremos", añade el especialista.

Pero, a juicio de Rodríguez "se echó en falta un discurso positivo que ilusionara: cuando tú vas a comprar un coche no quieres que te hablen mal de los otros coches sino de lo bueno que es el que tú vas a elegir".

Y además "en algunas cuestiones clave, como la sanidad, desaprovechó la oportunidad electoral de aportar soluciones concretas", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de abril de 2007