Entrevista:AZOUZ BEGAG | Ex ministro para la Igualdad de Oportunidades | Elecciones presidenciales en Francia

"Si Sarkozy gana las elecciones, será la guerra anunciada"

Azouz Begag (Lyon, 1957) fue ministro para la Igualdad de Oportunidades del Gobierno de Dominique de Villepin hasta que dimitió, hace unas semanas, para apoyar la candidatura a la presidencia del centrista François Bayrou. Economista, sociólogo y escritor, este hombre de origen magrebí, nacido en un suburbio desfavorecido de Lyon, encarna en sí mismo el ascensor social que proclama el modelo republicano francés. Pero su paso por el Ejecutivo conservador explica mejor que nada la discriminación que sufren los franceses de origen inmigrante frente a las clases dirigentes. En su libro Un cordero en la bañera -se han agotado siete ediciones en dos semanas- detalla el desprecio que le dedicaron Nicolas Sarkozy y su gente durante los dos años que compartió con ellos el Consejo de Ministros por criticar los comentarios insultantes del titular de Interior respecto a los jóvenes de las barriadas. Sarkozy no puede pisar el 30% del territorio francés, apunta Begag, y si gana las elecciones será "la guerra anunciada".

"En este país incluso da miedo pronunciar la palabra judío o árabe, es peyorativo"
Más información
Los candidatos llaman al voto útil tras el fiasco de 2002

Pregunta. ¿Quién pasará a la segunda vuelta?

Respuesta. Los sondeos no reflejan la realidad. Habrá una gran sorpresa. Todos los árabes y todos los negros cuando me ven por la calle me felicitan. Detestan a Sarkozy. Este país tiene necesidad de una reorganización política estructural; necesidad de creer en la clase política.

P. ¿Cuál fue su relación con el ministro del Interior?

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

R. Sarkozy tenía mucho poder. Demasiado. Mis divergencias con él surgieron en el momento de las violencias en las barriadas, cuando pronunció aquellas palabras, insultantes, chocantes; cuando llamó basura a los jóvenes y dijo que limpiaría las calles con mangueras de presión. Yo, que vengo de la inmigración, me vi obligado a salir al paso y decir que no podía aceptar ese lenguaje. Me amenazó y utilizó todo su poder político y mediático para hacerme desaparecer. Azouz Begag no existe, era la consigna. Me silenciaban los periódicos y todas las grandes cadenas de televisión. Me parece normal que lo hiciera la prensa de izquierdas, porque finalmente yo no era más que un árabe en un Gobierno de derechas, y los árabes son de izquierdas, para la izquierda.

P. ¿Es usted partidario de la discriminación positiva?

R. No, por el momento. En Francia hay que empezar por poder decir las cosas claras; poder decir que un blanco es un blanco, que un árabe es un árabe y que un negro es un negro. Hay que poder decir, sin que se considere racista, que en el equipo nacional de fútbol hay un 80% de negros. Porque es así. En este país incluso da miedo pronunciar la palabra judío o árabe; es peyorativo. Es una herencia de la Revolución Francesa, pero estamos en el siglo XXI y hay un 50% de desempleo entre los franceses de origen árabe y un 60% de árabes en las prisiones francesas. Hay que hacer la banalización de la diversidad, hacerla visible.

P. ¿Qué piensa usted de la propuesta de Sarkozy de crear un ministerio de la inmigración y la identidad francesa?

R. Me gustaría decirle que les debe un respeto a estos chavales árabes o negros cuyos padres murieron por Francia en las dos guerras mundiales. Hemos dado nuestra sangre por Francia. Cuando busco en los archivos de las bajas francesas encuentro miles de nombres árabes, incluidos muchos de mi familia. Cuando busco los apellidos de Sarkozy no aparece nadie. Nos debe respeto, incluso a los gamberros. Utiliza este discurso nacionalista para hacerse con el electorado de extrema derecha. Orgulloso de ser francés, dicen. ¿Quién no está orgulloso de ser francés en este país? Todos los negros, todos los árabes lo están.

P. ¿Cree que Sarkozy puede ganar con el discurso de Le Pen?

R. Cuando Sarkozy, delante de 11 millones de espectadores, dice "la inmigración es los corderos degollados en la bañera", con la sangre que corre por los pasillos, está claramente insultando a los musulmanes y a los árabes. Es un regalo a los electores del Frente Nacional. Es la guerra de civilizaciones, la guerra de religiones lo que nos propone. Es la guerra prometida. Sarkozy sabe muy bien que él no puede presentarse en los suburbios de las grandes ciudades, donde viven un 30% de los franceses. Estoy orgulloso de que Bayrou puede ir a las barriadas.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS