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El hijo del alcalde de Arbo acapara la actividad inmobiliaria en el municipio

Rivera Domínguez compró terrenos rústicos y los recalificó para construir una gasolinera

La actividad urbanística en Arbo está prácticamente copada por las empresas vinculadas al alcalde de la localidad, Manuel Rivera Domínguez, del PP. Dos en concreto: Inmobiliaria Rivera y Capital Quattro, que acaparan cerca del 85% de la promoción inmobiliaria en el área urbana de la localidad pontevedresa. Rivera y su familia también adquirieron terrenos rústicos para promover una recalificación que les permitió construir una gasolinera con servicios asociados. El hijo del alcalde reconoce que ha "vendido viviendas" en Arbo, "pero no todas".

Manuel Rivera Domínguez, alcalde de Arbo desde hace 16 años, tiene dos empresas inmobiliarias, Fran-River Promociones y Rivera y Rodríguez. Su hijo, Manuel Rivera Viéitez, es administrador único de tres inmobiliarias, administrador de otras dos y socio de dos más. Por las oficinas de todo este entramado empresarial pasa casi la totalidad del suelo que se urbaniza en el municipio de 4.000 habitantes, que tramita la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Municipal, en el que se prevé la recalificación de buena parte del suelo del Ayuntamiento.

Las recalificaciones ya han supuesto importantes beneficios para la familia Rivera, que compró a finales de los años 90 terrenos calificados como rústicos en el plan general entonces en vigor, de 1998, para promover desde el Ayuntamiento una recalificación para aprobar su uso industrial y comercial. La Consellería de Política Territorial, entonces dirigida por José Cuiña, aceptó la propuesta. La gasolinera la explota una sociedad del alcalde con su mujer y su hijo, quienes han constituido una nueva razón social para lograr licencia para un supermercado.

La tramitación de un nuevo plan general ha motivado las quejas de la oposición y multiplicado las suspicacias, debido a la falta de información sobre las zonas de expansión municipal. Según el grupo del BNG en el Ayuntamiento, las inmobiliarias vinculadas al alcalde están ofreciendo 25 euros por metro cuadrado por terrenos rústicos, agrícolas o forestales de difícil acceso, que de ser declarados urbanos incrementarían su valor hasta unos 140 euros.

"Que yo sepa, no hemos comprado suelo rústico en el municipio", replica el hijo del alcalde. "Por lo menos, nadie de mi familia ha comprado suelo rústico, aunque igual hay gente que dice que habla en nuestro nombre", añade. Rivera Viéitez reconoce que tiene intereses inmobiliarios en Arbo, pero desvincula de ellos a su padre. Y, en todo caso, señala que sus empresas han "vendido unos pisos" en el municipio, "pero no todos".

Promotor o vendedor

El BNG sostiene que existe una vinculación directa entre las empresas del padre y del hijo. "No creo que tenga que decir de quién soy socio y de quién no", replica Rivera Viéitez, que asegura "no saber cómo está" la relación empresarial con sus padres en la gasolinera. El concejal nacionalista Xabier Simón estima que los Rivera participan como propietarios, promotores o vendedores en más del 85% de las operaciones urbanísticas que se llevan a cabo en la villa.

Otra de las empresas que actúan en Arbo es Dismareate, de Ponteareas, con la que el Ayuntamiento firmó un convenio para entregarle una parcela municipal a fin de urbanizarla a cambio de los bajos comerciales. El grupo municipal del PP aprobó un incremento de la altura permitida, y el Ayuntamiento debía recibir e contrapartida los bajos del edificio. En ese inmueble se construyeron viviendas, bajos, sótanos y semisótano. El Ayuntamiento sólo recibió el semisótano. El resto quedó para la iniciativa privada, con la inmobiliaria de Rivera como encargada de vender los pisos.

"No damos crédito a lo que está sucediendo en Arbo", lamenta el portavoz del BNG y candidato a la alcaldía, que recuerda que cuando llegó al Ayuntamiento, el regidor municipal "tenía una mano delante y otra detrás". "Ahora es el más rico del pueblo, y con creces, porque se dedica exclusivamente a especular", agrega el concejal nacionalista. Los ediles del Bloque aseguran que la vinculación de Manuel Rivera Domínguez con las empresas de su hijo es total. "Es sabido en el pueblo que va todos los días por las oficinas de la inmobiliaria, que es como si fuese suya", acusa Simón.

Un reparto familiar

"¿Qué pasa?, ¿no puedo tener una gasolinera? Dentro de poco me van a preguntar cuándo me sueno o si voy o no al retrete". La voz del alcalde de Arbo suena atronadora al otro lado del teléfono pese a la distancia: se encuentra en Buenos Aires, realizando gestiones con emigrantes del municipio. Está enojado, y tacha de "falacia" que se dedique a la promoción inmobiliaria en el ayuntamiento que gobierna. "Es mi hijo, pero no yo". Según explica, él y Rivera Viéitez tienen una especie de reparto del mercado inmobiliario, de forma que él no entra en el territorio de su hijo y se centra en ayuntamientos corno Baiona, Vigo o Cangas, en los que su hijo no interviene.

Respecto a la recalificación de la gasolinera, el alcalde asegura que está "legalmente realizado", aunque niega cualquier vinculación con el supermercado anexo que está a la espera de permiso del Gobierno gallego. "Ahí hay otras personas, pero no voy a decir quiénes son".

Rivera Domínguez se muestra especialmente enojado con los nacionalistas: "Yo al BNG no le digo si inculcar la identidad gallega a los niños en los colegios es bueno o no".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007

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