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MIRADOR

Corrupción en Bruselas

Dos funcionarios europeos y un ejecutivo de un consorcio inmobiliario, los tres de nacionalidad italiana, son los protagonistas del último escándalo que sacude a las instituciones europeas. Los tres han sido detenidos por la Fiscalía de Bruselas por un presunto delito de fraude multimillonario en el alquiler de edificios de representación de la Comisión Europea. Los dos funcionarios no son de alto rango; uno de ellos es un simple asistente del eurodiputado y famoso ex futbolista Gianni Rivera, quien no tiene nada que ver en el feo asunto en el que resulta difícil creer que no haya más implicados. Cómo no, son ciudadanos por encima de toda sospecha, de buena familia y con excelentes sueldos, sobre todo el que trabajaba en la dirección general de Relaciones Exteriores y que se ocupaba del asunto de alquileres de sedes de la Comisión en el exterior. Fue un empresario finlandés quien alertó del fraude, escandalizado por los 600.000 euros que le obligaban a pagar si quería llevarse el concurso de licitación de la oficina de Nueva Delhi.

Tres años ha tardado en cerrar el caso la OLAF, la oficina antifraude de la Comisión Europea. Las corruptelas se practicaban, sin embargo, desde hacía más de diez años. La OLAF es un órgano muy discutido por su lentitud en pesquisas y a veces por su arbitrariedad en el proceder contra algún funcionario. El estallido del caso ha sido muy espectacular, pero no está claro que no se le quiera dar un tono más discreto si alcanza mayores proporciones. No sería la primera vez. Nadie se acuerda ya cómo terminó el asunto de las irregularidades en Eurostat en 2003. Las corruptelas en las instituciones comunitarias siguen pese a que son mayores los controles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 2007