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La Liga Árabe se negará a negociar con Israel si rechaza el plan de paz saudí

El presidente palestino advierte que una negativa puede desatar un estallido de violencia

"No les daremos la paz gratis". El secretario general de la Liga Árabe, Amer Musa, exigió ayer a Israel que acepte la iniciativa de paz saudí -fin de la ocupación a cambio del reconocimiento- antes de iniciar cualquier negociación. Mientras el Gobierno de Ehud Olmert se apresuró a rechazar la propuesta, el Ejecutivo saudí se propone iniciar una campaña para convencer a EE UU de la necesidad de respaldar su plan. El presidente palestino, Mahmud Abbas, advirtió que la negativa de Tel Aviv puede desatar un estallido de violencia en Oriente Próximo.

La declaración final de la 19ª cumbre de la Liga Árabe, clausurada en Riad, enuncia "la importancia de liberar Oriente Próximo de las armas de destrucción masiva sin utilizar dobles baremos", en clara alusión al poder nuclear israelí, aunque también mira de reojo al programa atómico iraní, motivo de enorme preocupación para los países árabes suníes.

Asimismo, desde ayer funciona el Consejo de Seguridad Árabe, un mecanismo de seguridad colectiva "que pretende defender los intereses de los Estados árabes", en palabras del ministro de Asuntos Exteriores saudí, Saud al Faisal. El año pasado, en la reunión de Jartum (Sudán), este órgano no se puso en marcha por la ausencia del quórum necesario. Es otra muestra del temor que provoca la creciente influencia que juega el régimen chií de Teherán en el ámbito musulmán.

Sin restar importancia a los asuntos anteriores, el conflicto entre israelíes y palestinos acaparó la atención de los jefes de Estado de los 22 países de la Liga. "Si Israel rechaza la mano tendida, la región entera sufrirá la amenaza de guerras", aseguró el presidente Abbas. "No debemos desperdiciar más oportunidades. La propuesta a los israelíes dice sencillamente: abandonad los territorios ocupados y viviréis en un mar de paz desde Mauritania hasta Indonesia".

El ministro de Exteriores saudí, Saud al Faisal, respaldó las palabras del mandatario palestino. "Si Israel rechaza el plan, significará que no desean la paz. Estarán poniendo su futuro no en manos de los forjadores de la paz, sino en manos de los señores de la guerra".

Es prematuro aventurar, más aún en una región tan convulsa como Oriente Próximo, el rumbo que seguirán los acontecimientos y cuál será la actitud del Gobierno de Estados Unidos ante la iniciativa de su aliado saudí, la potencia regional que ha sido capaz de poner orden en el desmadre árabe. Pero, de momento, el Gobierno de Ehud Olmert se niega a mover ficha. El viceprimer ministro israelí, Simón Peres, se apresuró a responder. "Es inaceptable que nos digan: 'Debéis tomar lo que ofrecemos tal como es'. No hay alternativa a la negociación. Con la imposición, ni los palestinos ni los árabes ni nosotros alcanzaremos una solución".

La diplomacia saudí se mueve sin descanso hace meses en múltiples frentes. Ahora tratará de persuadir a Washington para que presione a Israel y acepte la iniciativa de la Liga Árabe. No es una misión sencilla. Olmert ha insistido en que no negociará los problemas de fondo (las fronteras y los territorios ocupados, incluido Jerusalén Este) mientras el soldado judío Gilad Shalit continúe cautivo de Hamás y las milicias palestinas no sean desmanteladas. En las últimas visitas de la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice a la región, tanto Tel Aviv como Washington han tratado de revitalizar la caduca Hoja de Ruta. Es decir, exigen el final de la violencia antes de iniciar el diálogo.

Los obstáculos son inmensos. Por ello, Arabia Saudí intentará recabar también el apoyo de la Unión Europea y de Naciones Unidas. Si algo ha quedado claro después de la cumbre de Riad, un foro en el que ha prevalecido la unidad en los mensajes, es que los países árabes desean actuar en bloque.

Vieja estrategia

"Otros Estados han reconocido a Israel. ¿Y qué se ha conseguido? Egipto lo hizo

y nada ha cambiado en la actitud de Israel hacia la paz", afirmó el titular de Exteriores saudí. La vieja estrategia de Tel Aviv de negociar la paz con cada enemigo por separado, para quebrar así el frente común árabe, sufre un severo traspié.

Sin ir más lejos, el rey saudí Abdalá ha dispensado durante la cumbre un trato privilegiado al presidente sirio, Bachar el Asad, con el que ha mantenido graves disputas en los dos últimos años. Con él sostuvo el miércoles una reunión privada en la que, según señalaron fuentes diplomáticas europeas, el gobernante de Damasco pidió al monarca que Siria sea incluido en el comité que desplegará la misión diplomática con la esperanza de que el expediente sirio -la devolución de los altos del Golán ocupado- sea considerado materia de negociación.

LA DECLARACIÓN DE RIAD

Los dirigentes árabes confirman "su apoyo a la alternativa de la paz justa y global"

Respaldan "la iniciativa de paz árabe que diseña

la ruta correcta para alcanzar una solución

al conflicto de Oriente Próximo"

El documento advierte contra el inicio de una carrera armamentística

si no se trata igual

a todos los países con

programas atómicos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 2007

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