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El 'comando Donosti' de ETA estaba listo para atentar cuando recibiese la orden

La policía francesa detiene a dos etarras reincorporados a la banda tras cumplir condena

El nuevo comando Donosti que iba a encabezar el supuesto liberado (a sueldo de ETA) José Ángel Lerín, detenido el miércoles junto a siete de sus colaboradores, estaba en disposición de cometer atentados cuando recibiese la orden de la cúpula de la banda, pero nada indica que fuese a actuar de forma inminente, según fuentes policiales. La policía francesa mantuvo ayer el acoso a ETA con la detención de otros dos presuntos activistas -sin relación con los arrestados del Donosti- reincorporados a las actividades de la banda tras cumplir largas condenas en España.

La Guardia Civil ha hallado en poder de Lerín y sus colaboradores durante los registros practicados escasa documentación operativa. El responsable de la nueva infraestructura que ETA estaba montando en Guipúzcoa no tenía marcado ningún objetivo para un atentado inminente ni una orden directa de la cúpula etarra de actuar de forma inmediata, según reiteran las fuentes informantes.

La situación del nuevo comando Donosti es similar a la del Vizcaya, que iba a dirigir Garikoitz Etxeberria, detenido en Francia el pasado 9 de enero, días después de que los más de 230 kilos de explosivos puestos a su disposición fuesen sucesivamente decomisados tras el hallazgo fortuito de un zulo en Amorebieta en diciembre. Ambos grupos se hallaban en disposición de atentar cuando recibiesen la orden de la dirección etarra, que no se les había dado.

Pese al doble atentado mortal que ETA cometió el 30 de diciembre en Barajas, la banda mantiene formalmente el alto el fuego que decretó el 22 de marzo de 2006, como reiteró en el comunicado de enero en que asumió la autoría de la bomba de dicho aeropuerto.

"Alerta máxima"

Las fuentes informantes, sin entrar en polémicas, rebajan así la situación de "alerta máxima" de todos los servicios policiales de la que habló ayer el consejero vasco de Interior, Javier Balza, ante la "hipótesis muy real" de que la banda albergue la intención de volver a atentar. En los pasillos del Parlamento vasco, Balza, quien ayer habló al menos dos veces con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que su preocupación es "absoluta" y que la situación respecto a ETA es "poco fiable", informa Isabel C. Martínez. "Se puede matizar si hay o no indicios", agregó, para insistir en que el trabajo de la Ertzaintza parte de la hipótesis de que ETA intenta "reconstruir comandos y actuar". El consejero consideró "muy probable" que la banda haya recompuesto más comandos y la policía no haya llegado a ellos.

La Guardia Civil expuso ayer en el cuartel donostiarra de Intxaurrondo el material intervenido en la operación. En una lonja del piso de Andoain (Guipúzcoa) empleado por Lerín los investigadores hallaron 30 kilos de sustancias para fabricar explosivos (cloratita y amonal): 18,7 kilos de nitrato, 600 gramos de pentrita, cuatro kilos de clorato y diversas cantidades de aluminio y azufre, así como varios botes de azúcar, que se usa en las mezclas. Junto a ello, los supuestos etarras disponían de dispositivos de iniciación de bombas lapa, detonadores, cordón detonante, mapas de montaña del País Vasco y Navarra, callejeros de localidades guipuzcoanas, herramientas y temporizadores, entre ellos tres con un margen de 24 horas y otro que permite programar una explosión hasta con un año de plazo. Estos temporizadores iban acompañados de instrucciones de la banda sobre su empleo.

Interior confirmó ayer que la pistola Smith and Wesson del 45 que llevaba el liberado en el momento de su detención corresponde al arsenal de más de 350 armas robadas por un comando en octubre de 2006 en una empresa francesa. Lerín tenía también en su poder 400 euros y diversa documentación falsa, entre ella dos tarjetas de identidad de la Guardia Civil.

La última operación contra ETA se ha producido de nuevo en Francia, donde los presuntos activistas Juan Carlos Yurrebaso Atutxa, de 51 años, y Kepa Mirena Suárez Ugarte, de 47, fueron detenidos en la madrugada de ayer tras saltarse un control policial en el Departamento de Dordoña (suroeste del país vecino). Ambos son veteranos de la banda, en la que Yurrebaso ingresó en 1972 y Suárez a mediados de los 80, informa Vasco Press. Sus identidades están pendientes de confirmación oficial.

Yurrebaso y Suárez fueron arrestados en un control rutinario de funcionarios de Aduanas en una carretera de la localidad de Bergerac. Los dos supuestos etarras llegaron al control en un Peugeot 307 y, tras obviar las indicaciones de los funcionarios, se dieron a la fuga.

Los funcionarios alertaron entonces a los servicios policiales de la cercana ciudad de Perigueux, que interceptaron a los fugitivos cuando trataban de huir a pie por sus calles. A uno de ellos le fue intervenida una pistola. En el vehículo, robado el pasado septiembre, se encontraron placas de matrícula falsificadas y documentación.

Yurrebaso cumplió condena por pertenencia a ETA tras ser detenido en mayo de 1981 por la policía holandesa y entregado a España cuando regresaba de Yemen del Sur, donde había realizado un curso de adiestramiento organizado por un grupo palestino. En enero de 1991 fue puesto en libertad tras pasar casi 11 años en prisión.

Suárez Ugarte está acusado de haber sido responsable del reclutamiento de activistas en Vizcaya hasta su huida a Francia en 2004, cuando era buscado por la Guardia Civil. Entre 1987 y 1995 cumplió condena por alojar a miembros del comando Vizcaya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 2007