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La situación de la sanidad

La sanidad pública pierde apoyo

Las personas que prefieren la atención privada son un 25% más que en 2003

En apenas cuatro años, el número de personas que afirma que prefiere ser atendido en un centro sanitario público ha bajado un 10%. Mientras tanto, los partidarios de los servicios privados son un 25% más. Los datos, obtenidos del Barómetro Sanitario, muestran una tendencia similar en los tres niveles asistenciales (primaria, especializada y hospitalaria). Esta apreciación se sustenta en el empeoramiento que los encuestados aprecian, durante los últimos 10 años, en los principales indicadores, como los tiempos de espera. Los más satisfechos son los de Asturias; los que menos, los de Canarias.

Tradicionalmente, el barómetro se ha usado como una herramienta para refrendar la idea de que el sistema sanitario español es "uno de los mejores del mundo", pero esta apreciación muestra diferencias y tendencias preocupantes para los gestores, que desde 2003 son las comunidades autónomas. Entre toda la información del este estudio, que puede consultarse en la web del Ministerio de Sanidad (www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/informeAnual.htm), destacan los siguientes aspectos.

- Pública o privada. En 2006, el Barómetro ha vuelto a preguntar sobre qué tipo de servicio se prefiere, que en 2005 no se hizo. El resultado es que, en general, los españoles (o los extranjeros con derecho a atención sanitaria) prefieren mayoritariamente el sistema público, pero este apoyo ha caído un 10% en sólo cuatro años.

Ya está por debajo del 50% quienes optarían, si pudieran, por la atención especializada pública. En primaria y hospitalaria el porcentaje ronda el 59%. En cambio, el apoyo a la sanidad privada crece más del 25% de media en los tres servicios. En atención primaria, ya son menos de la mitad quienes prefieren la atención pública en Cataluña, Baleares y Canarias. En especializada (consultas externas), sólo son más del 50% los partidarios de la pública en Asturias, Castilla y León, Aragón y País Vasco. En Cataluña y Baleares son menos de la mitad los que preferirían un hospital público.

- Deterioro del sistema. Aunque la encuesta no pregunta por qué se produce esta tendencia, un repaso de algunas de las variables que definen la calidad de la asistencia da pueden dar algunas explicaciones. En general, de las más de 20 preguntas hechas sobre aspectos de la atención pública, en la mayoría se observa que la opinión de los ciudadanos ha empeorado. Esto ocurre con la facilidad para conseguir cita en primaria (de 1995 a 2006 ha pasado de recibir un 7,33 a un 6,63) o los tiempos de espera para entrar en consulta, el tiempo dedicado por el médico o el tiempo en conseguir cita en todos los niveles de asistencia. En los hospitales, cae la percepción de los servicios de hostelería, como comida, aseos, limpieza (baja un 10%), lo que parece confirmar una falta de inversión en mantenimiento.

- Suspensos. Aunque casi todos los indicadores empeoran entre 1995 -o cuando se empezara a preguntar por ello-, hay pocos suspensos. La nota más baja (un 4,45) la obtiene una de las listas de espera: la que mide el tiempo que se tarda en ser hospitalizado para una intervención no urgente. La percepción del trabajo de los profesionales sanitarios, aunque alta, también cae. También es peor que en 1995 la opinión que se tiene sobre las posibilidades tecnológicas, lo que indica que los usuarios del sistema sanitario son más exigentes. Entre los pocos aspectos que mejoran está la satisfacción con la atención recibida en primaria.

- Lista de espera. El estudio hace especial hincapié en la espera para hacerse pruebas diagnósticas. Sobre éstas no hay datos oficiales -Sanidad y las comunidades autónomas no se han puesto de acuerdo sobre cómo medirlas-, pero casi el 50% de los encuestados afirma que tardan más de dos meses. Hay gran dispersión de datos entre las comunidades. En La Rioja sólo dice que espera más el 21,71%. En Canarias, el 68,76%. Con respecto a 2005, la situación va desde una mejoría -siempre según la opinión de los usuarios- de un 25,86% en Extremadura a un empeoramiento del 18,2% en Canarias. Preguntados sobre las listas de espera en general, un 51% cree que no han mejorado ni empeorado entre 2005 y 2006, y un 24,38% cree que han mejorado.

- Cambio de tendencia. Los datos muestran, sin embargo, una mejoría a partir de 2003. El estudio no da las razones, pero en esa fecha coinciden dos asuntos clave: el cambio de Gobierno, y el fin de las transferencias sanitarias.

- Satisfacción. Esta mejoría concuerda con la apreciación del índice de satisfacción general. En 2002, los encuestados pusieron un 5,94 al sistema. Los habitantes de Asturias eran los más satisfechos (le dieron un 7,28). Los de Galicia, los que menos (5,40). En los últimos cinco años, la nota media ha aumentado un 4,9%. Quienes creen que su sistema ha mejorado más son los ciudadanos de Baleares (un 10,19%), seguidos de los de Andalucía y Murcia. En cambio, los de Navarra (-5,5%) y los de Canarias (-0,47%) le dan peor nota en 2006 que en 2002.

El Barómetro Sanitario es una encuesta que el Centro de Investigaciones Sociológicas hace para el Ministerio de Sanidad. Permite conocer la opinión de los ciudadanos sobre el aspecto que más valoran: el cuidado de la salud. En 2006, en tres oleadas, se hicieron casi 6.800 entrevistas, lo que da un nivel de confianza del 95,5%.

LOS PACIENTES DIAGNOSTICAN AL SISTEMA SANITARIO

- Un 69,7% de los usuarios cree que el sistema sanitario funciona bastante bien, aunque la mayoría cree que necesita algunos cambios- La alimentación es la primera causa para tener una vejez saludable, por delante del ejercicio físico, la herencia genética y la atención sanitaria- Las diferencias sobre el sistema en la apreciación entre los habitantes de las distintas comunidades se mantienen constantes desde que empezaron los estudios- La mayoría prefiere un sistema público, pero este apoyo disminuye y aumenta el de quienes quieren uno privado- Los indicadores del sistema se deterioran desde 1995, con un ligero repunte a partir de 2003

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007

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