Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Editorial:

Conthe ocupa la escena

La enconada pugna por Endesa ha entrado en un terreno peligroso, dibujado por la capacidad del regulador financiero para ordenar una operación muy enrevesada después de 18 meses de errores, disparates y complicaciones cometidos por casi todos los protagonistas. La credibilidad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se puso a prueba recientemente con la prohibición -muy discutible- a Enel y Acciona de lanzar una OPA sobre Endesa en el plazo de seis meses, con el fin de evitar la interferencia evidente sobre la oferta en curso de E.ON. Ahora tendrá que pronunciarse de nuevo sobre el acuerdo entre Caja Madrid y E.ON según el cual las acciones de la Caja en Endesa -el 9,9% del capital- rendirán derechos políticos en Caja Madrid y derechos económicos en E.ON. Con este subterfugio se pretende que, en la futura sociedad, la alianza E.ON-Caja Madrid disponga de un 20% de capacidad de voto, frente al 10% que sólo tendría si los "derechos políticos" se hubiesen vendido a E.ON.

Quienes acusaron al Gobierno de politizar la operación e intervenir en los asuntos de una empresa privada tienen ahora pocos escrúpulos en manejar una caja de ahorros como instrumento de combate. Pero lo esencial es si la CNMV considera compatible el acuerdo E.ON-Caja Madrid con las reglas estrictas de equidad de una OPA. Y para ello debe valorar si el hecho de que se permita esta separación entre derechos políticos y económicos es causa de discriminación de otros accionistas; y tendrá que opinar sobre si existe un trato de favor indirecto al vendedor, puesto que teóricamente E.ON pagará 40 euros por acciones que, sin derechos políticos, tienen menos valor que las que se entreguen con ellos, también a 40 euros.

El caso Endesa se ha convertido en un circo de tres pistas. En la primera destaca la extremada judicialización y politización de ofertas estrictamente empresariales; en la segunda, el Gobierno gestionó mal la respuesta y planteó un pulso torpe y mal disimulado contra E.ON, Endesa y el PP; en la tercera, surgen como setas operaciones controvertidas en los límites de las buenas prácticas de mercado. Manuel Conthe ha sido inflexible en lo trivial y vacilante en lo fundamental. Hay quien supone que si la CNMV aparece desbordada por operaciones sin control cuanto más decisiones toma, ello se debe a un déficit de legislación. Pero lo más probable es que el desorden se deba a un exceso de interpretación y, de paso, a la incapacidad del presidente de la CNMV para imponer respeto en la trastienda de forma que el desbarajuste no llegue al escaparate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007