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De pueblo a ciudad

Estremera, con 1.300 habitantes, aprueba multiplicar su población por 12 en una década

De pueblo a ciudad y, a ser posible, algo más que ciudad-dormitorio. Estremera, un municipio situado al sureste de la región, quiere quitarse el ropaje de pueblo -tiene 1.297 vecinos, según el padrón a 1 de enero de 2006- y convertirse en una pequeña ciudad donde sus habitantes, multiplicados por 12, no tengan que abandonar sus calles cada mañana para ir a trabajar fuera.

El alcalde defiende que el principal objetivo del plan es la conciliación laboral y familiar

Así defiende el alcalde, José Carlos Villalvilla (PP), el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), ya aprobado en el pleno municipal. Lo redactó la empresa Plarquin, vinculada al ex director general de Urbanismo de la Comunidad de Madrid, Enrique Porto, quien dimitió tras conocerse sus intereses empresariales.

El nuevo plan, aprobado inicialmente el pasado día 8, prevé la construcción de 4.680 viviendas nuevas y la puesta en marcha de un polígono industrial al otro lado del río Tajo. Esto supone que Estremera, a 75 kilómetros de Madrid y 35 de Arganda del Rey, multiplicará casi por 12 sus habitantes actuales en la próxima década, hasta rondar los 15.000 vecinos. Pasará de tener un casco urbano de 38 hectáreas a otro de 644.

Además, el plan municipal deja la puerta abierta a un mayor desarrollo futuro: convierte en urbanizables otras 2.893 hectáreas, pero deja sin fijar su uso. A tenor de la Ley del Suelo, aprobada por la Comunidad de Madrid en 2001, si un constructor quisiera levantar nuevas viviendas en esos terrenos, bastaría con que el Ayuntamiento aprobara un pequeño plan de detalle.

Éste es uno de los motivos de la oposición al plan general de los cuatro concejales socialistas. Votaron en contra, frente a los cinco síes de los ediles del PP. El concejal del PSOE Ángel Moreno se queja de que Estremera haya dejado de proteger esas 2.893 hectáreas, o al menos una parte. "Con todo el suelo recalificado como urbanizable, se podrían construir en total unas 25.000 viviendas", asegura. Estremera alcanzaría en ese supuesto los 75.000 habitantes, calcula. Moreno se queja también de que no ha habido un diagnóstico de las necesidades del municipio: futuras dotaciones, equipamientos sociales e infraestructuras. "Queremos mantener la calidad de vida", puntualiza.

El alcalde de Estremera, José Carlos Villalvilla (PP), defiende el plan. Asegura que el principal objetivo del crecimiento es "la conciliación de la vida laboral y la familiar". "Así daremos a los vecinos la oportunidad de tener trabajo y vivienda en el mismo municipio", añade. A su juicio, se ha proyectado un "crecimiento razonable" y acorde con las necesidades. "El problema de este tipo de municipios es que la población tiene que desplazarse fuera. Nuestra intención es profundizar en un desarrollo que compense esa carencia. Que los jóvenes no tengan que irse a las ocho de la mañana y volver a las diez de la noche, sin disfrutar ni de sus hijos", agrega.

Una visita en día laborable permite comprobar que Estremera es un municipio desierto por las mañanas. Sólo la salida del colegio rompe el silencio. "Aquí a las cinco de la mañana comienzan ya a salir los coches, que van a Madrid, a Arganda, a Alcalá de Henares", corrobora Carmen Carmona, que cambió su residencia en la capital por Estremera, cuando se jubiló hace seis años. "Aquí no hay modo de vida".

A su lado, Carmen Horcada y su marido, Julián Pérez, explican también que la falta de vivienda expulsa a los jóvenes del pueblo. "En Vicálvaro, los pisos están más baratos que aquí. Tengo un hijo que vive allí y otro que lo está mirando", explica ella. "Aquí no hay nada. No hay trabajo. No hay fábrica. No compensa comprarse un piso que vale un dineral para luego desplazarse", tercia su marido. En la agencia inmobiliaria Cristina un empleado afirma que una casa en Estremera cuesta entre 90.000 y 120.000 euros. "Sube mucho el precio, porque no hay más que cuatro casas viejas", añade.

El edil socialista Ángel Moreno reconoce que faltan viviendas, pero recuerda que en el casco urbano quedan zonas sin construir: "El plan vigente, el de 1987, tiene aún zonas sin ejecutar. Eso supone construir unas 150 viviendas, que implicaría crecer de forma más razonable, porque serían unas 500 personas".

Por su parte, el alcalde asegura que uno de los incentivos del crecimiento previsto es la futura cárcel, ya en construcción junto al futuro polígono industrial. "El Ministerio del Interior nos ha dicho que creará unos 600 puestos de trabajo directos", precisa.

Antes de ser aprobado, el plan de Estremera pasará por un periodo de información pública y, después, la Consejería de Medio Ambiente deberá elaborar una declaración de impacto ambiental. Pero este informe evaluará si los servicios de abastecimiento y la red de comunicaciones son acordes con el crecimiento ya detallado -las 4.680 viviendas-, no con futuros crecimientos en el suelo desprotegido.

Con todo, su aprobación deberá esperar a la celebración de las próximas elecciones municipales y autonómicas del próximo 27 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007