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Entrevista:ROBERTO LERTXUNDI | Médico y presidente de la asociación cultural Ezkerra XXI

"Queremos ser un foro de reflexión para que las ideas de izquierda no se coagulen"

Roberto Lertxundi (Bilbao, 1948) preside Ezkerra XXI, una asociación cultural recién constituida por antiguos militantes de Euskadiko Ezkerra (EE) para que no se olvide que este partido existió y formalizar un foro de debate en el campo de la izquierda de reflexión y discusión sobre asuntos que le convienen e interesan para el futuro.

Pregunta. ¿Sobre qué ideas básicas pretenden poner en marcha este foro?

Respuesta. Que la democracia no es algo instrumental, sino un objetivo en sí misma. Cuando vienes de tradiciones tan radicales como la izquierda comunista, la izquierda etarra, por entendernos, o el abertzalismo radical, éste es un ejercicio de reflexión muy profundo que hizo EE en su trayectoria.

"ETA ha impedido que la izquierda vasca sea mayoritaria; nos ha dejado sin campo de juego al obligarnos a defender lo básico, la democracia"

Queremos recordar también que los valores de EE en su época son los que han triunfado en la política y, además, abrir una perspectiva a una posible alternativa a la hegemonía nacionalista en Euskadi, con el tiempo.

P. Para ello tuvieron ustedes unos líderes excepcionales, Juan María Bandrés y Mario Onaindía.

R. Nosotros queremos reivindicarles al recordar el papel que tuvieron y que no se olvide su estilo de hacer las cosas porque, además, hoy serían una referencia en todo el proceso de liquidación de ETA. Por eso nos reunimos recientemente unos 400 militantes de aquella época en un comida en que les recordamos y pusimos en valor.

P. Usted también fue protagonista aquellos años. ¿Le tienta la política?

R. No, no me tienta nada; me tienta la discusión. Como decía Teo Uriarte en una columna de su periódico, nosotros estamos amortizados como mili-tantes. Somos gente de una generación entre los 45 y los 65 años que ha hecho su trabajo, ahora está más tranquila y cree que hay que remover el rescoldo de las ideas para que estas no se coagulen.

P. Ha mencionado la liquidación de ETA, pero el proceso de diálogo iniciado se ha roto.

R. Todos nos llevamos una decepción con el bombazo de Barajas, pero creo que es irreversible. El terrorismo etarra no tiene ningún fundamento. En este momento es una excepción en el mundo.

P. El foro que preside tendrá que reflexionar sobre el escenario posterior a ETA.

R. Efectivamente, porque en la desgraciada izquierda vasca siempre hemos tenido a ETA que nos ha roto todos los proyectos. Ha impedido que la izquierda fuera mayoritaria y nos ha dejado sin campo de juego al obligarnos a defender lo básico, que era la democracia y las reglas de juego. Nos ha obligado a la supervivencia.

P. ¿Cree en la posibilidad de desplazar al PNV del poder?.

R. Ahora mismo no, pero esa perspectiva... Aunque diré una cosa: nunca se deberá hacer por medio de un acuerdo antinacionalista del PSE y el PP. Tiene que haber una perspectiva distinta, que hoy no tiene condiciones.

P. ¿Y cuales serían éstas?

R. Una izquierda autonomista que acepte la democracia y el autogobierno. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la situación actual, pero puede cuajar una alternativa siempre y cuando tengamos muy claro que la izquierda no puede acceder al poder a cualquier precio. Lo que más daño ha hecho al PSE fue el pacto con el PP en 2001 para promover a Mayor Oreja como lehendakari en un planteamiento antinacionalista. Afortunadamente, los dirigentes actuales tienen más autonomía y están haciendo las cosas bien.

P. ¿La situación exige ahora todavía el pacto de los socialistas con el PNV?

R. Ahora hay que buscarse apoyos y ojalá la tendencia de Imaz se consolide, porque su discurso es muy democrático. Por eso, va a necesitar apoyos del PSE, pero sin que se olvide que en un país pequeñito como el nuestro, pero que existe y funciona, la capacidad de alternativa es decisiva para que la democracia se consolide.

P. ¿Cómo analiza la constitución de Euskadi y su evolución a lo largo de estas tres décadas transcurridas?

R. Ha sido demasiado lenta, tanto en el avance de la izquierda, por ejemplo, tras las elecciones al Parlamento vasco de 1986, cuando el conjunto de la izquierda podía haber tomado la iniciativa y no lo hizo, como en el tema etarra, que siempre pensamos que se iba a resolver.

P. ¿Batasuna está inmadura para asumir la democracia?

R. Su problema es que no son interlocutores ni dueños de sus ideas, como lo ha demostrado la bomba de Barajas. Por eso, lo que digan o dejen de afirmar tiene un valor muy pequeño, porque no tienen autonomía plena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de marzo de 2007