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Reportaje:TENDENCIAS

La última pirueta de Heather Mills

Una infancia difícil, un pasado oscuro, un accidente terrible, un divorcio duro... La 'ex' de Paul McCartney intenta ahora lavar su imagen

El mismo día en que reclamaba ante los tribunales londinenses 15.000 euros diarios para poder vivir, proclamaba al mundo: "Sigo amando a Paul". Pocos la creyeron.

Heather Mills intenta aferrarse a la imagen que se ha fabricado de sí misma en sus 39 años de vida. La de chica buena que salió adelante, a pesar de haber perdido una pierna al ser atropellada por un agente de Scotland Yard, y de vivir una infancia desgraciada. Pero ahora lo tiene más difícil que nunca porque arrecian las críticas sobre ella. Se cuestiona que parte de su historia es cierta y cual fruto de su gran imaginación.

Mills ha logrado ser un personaje famoso en todo el mundo. Y no sólo por ser la esposa de Paul McCartney (y madre de una de sus hijas), sino también por hacer de su condición de disminuida física toda una bandera. Ha jugado sin pudor con esta circunstancia. Su última pirueta ha sido aceptar una millonaria proposición de la televisión americana para participar en la versión que allí se hace de Mira quién baila. El reto ha sido recibido por algunos como una nueva muestra de que la falta de una pierna no impide a Heather desarrollar una vida normal. Y, por otros, como una broma de mal gusto. Las casas de apuestas británicas no han dudado en recoger este interés y han abierto una línea de pujas. Se trata de adivinar cuánto tiempo tardará la bailarina en dejarse la prótesis en la pista de baile.

En las casas de apuestas británicas se puja sobre cuándo se le caerá su prótesis en la pista

Se movió al ritmo de un 'fox-trot' en la versión americana del concurso 'Mira quién baila'

"Lo que quiero demostrar es que se puede hacer cualquier cosa con una pierna artificial. Hay gente a la que le faltan las dos y corre 10 metros en poco más de 11 segundos", declaró Heather en una entrevista en el programa Good morning America horas antes de participar en el concurso.

Hace unos años, recién casada con el ex beatle, acudió al programa de Larry King, de la CNN, y se quitó la pierna artificial. "No lo hago para montar el espectáculo, sino para que la gente entienda cómo es y cómo funciona", explicó en aquel momento. Y, ni corta ni perezosa, la colocó encima de la mesa, ante un atónito King.

En este nuevo reto, Heather no sólo debe demostrar sus dotes para el baile, sino ganarse el favor del público, ahora que por sus disputas con McCartney se la ve como una pesetera. "Son como unas vacaciones para mí, porque mi vida es muy ajetreada y estresante. No creo que el público en general, esté en el país donde esté, sea tan tonto como para creer toda la basura que sale en los tabloides".

Ya ha salido mucha. Tanta, que ambos han acudido a los bufetes que defendieron a los príncipes de Gales. Paul ha elegido a Fiona Shackleton, la abogada que defendió a Carlos en su divorcio de Diana. Y Heather, a Anthony Julius, el abogado que consiguió 25 millones de euros para la princesa de Gales en su divorcio del príncipe.

En esta batalla legal ha habido de todo. Ella acusa a su ex marido de violencia doméstica, consumo de drogas y exceso de alcohol, y alega sensibilidad nula con las complicaciones de su discapacidad desde que perdió una pierna hace 14 años.

Pero lo que más ha preocupado a McCartney y a su entorno ha sido la noticia de que Heather pensaba sacar unas cintas de audio en las que Linda, la primera mujer de Paul, habla de sus problemas en sus 29 años de matrimonio. "Son dinamita. Una confesión privada y emocional en la que Linda se desahoga de sus problemas", aseguró la prensa inglesa. Las grabaciones están en poder de Petex Cox, amigo de Linda y coautor de un libro de recetas vegetarianas. De momento las grabaciones no se han escuchado, tras las gestiones de Paul para bloquear su difusión.

Con sus últimas decisiones,ha cambiado la anterior imagen de Heather, la de una chica que, con nueve años de edad, fue abandonada por su madre y quedó, junto a sus hermanos, a cargo de un despreocupado padre. A los 13 años decidió independizarse y compartió el puente de Waterloo con otros sin techo. Ella misma lo contó en una autobiografía "demasiado fantasiosa", en opinión de gente cercana a su vida. Y es que hay quien cree que Mills tiene tendencia a adornar la parte de su vida que le gusta y a omitir la que le desagrada.

Heather habla y habla, por ejemplo, de su etapa en los Balcanes, donde trabajó como voluntaria tras la caída del comunismo. También de su esfuerzo contra las minas antipersonas. Pero se enfurece cuando se le pregunta si es cierto que ejerció la prostitución de lujo, a razón de 750 euros la noche, y que entre sus clientes estaban el multimillonario padre de Dodi Mohamed al Fayed, y el traficante de armas Adnan Kashogui.

Con el público en pie mientras aplaudía terminó el pasado lunes el debú de Heather Mills como bailarina de concurso. Se movió al ritmo de un foxtrot. "Estoy muy contenta de no haberme caído", contó tras su actuación.

Heather intenta hacerle otra pirueta a su vida.Se admiten apuestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de marzo de 2007