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Un silencio de 70 años

"Dentro de los represores también hay clases", dice Dionisio Pereira, demandado recientemente por los descendientes de falangistas de Cerdedo. "Si cito a los asesinos más arrastrados no tendría problemas". En realidad, Pereira podría haber sido demandado en uso de cualquier otra fuente, documental u oral. Actualmente, el proyecto de ley de la Memoria Histórica, que ya registra 200 enmiendas, no prescribe la nulidad general de las causas judiciales del franquismo. Tampoco obliga a retirar la simbología de los golpistas. Para Pereira, en este contexto "es hora de dar un paso adelante".

Los más de 50 colectivos que trabajan en el estudio y difusión de la represión en Galicia presentarán en abril una iniciativa conjunta que matiza el proyecto de ley de la Memoria. También comparecerán ante los medios investigadores amenazados en el desempeño de su trabajo.

Ramón Garrido (1915-1995), el más famoso combatiente de O Grove, se pasó al frente republicano en octubre del 37 y acabó dirigiendo a los 450 miembros de la Resistencia española en Bretaña, encargados de sabotear las acciones nazis. Fue detenido a finales de 1942, y después de año y medio en La Santé, Eysses y Dachau, liberado.

Revolviendo en su casa de Montigny Le Bretonneux, el hijo de Ramón, Fabien Garrido, encontró escritos de puño y letra de su padre y los reprodujo en su página web. En ellos se implica directamente en la represión franquista al alcalde de O Grove, Joaquín Álvarez Lores. Tras la demanda de dos hijos de éste, en septiembre de 2006, un juez de Cambados ordenó, como medida cautelar, la retirada de la memoria grovense de Ramón hasta que se pueda sustanciar el pleito.

Verdugos y víctimas

De forma que Fabien, jubilado de 59 años, tuvo que aceptar los términos de la demanda contra un dominio francés, Proxad, y su padre muerto. El auto de Juan Carlos Carballal asegura que "no existe dato alguno que pueda considerar acreditados los hechos". Fabien se dirigió por carta al juzgado para precisar que, en las mismas páginas que se ordena eliminar, consta el fallecimiento de su padre. Ramón Garrido sigue pendiente de homenaje institucional en O Grove.

"Lo que se plantea no sólo es el grado de veracidad de las fuentes", señala el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares. "El caso es si el historiador puede usar en España fuentes que vinculan a personas vivas. Eso tendríamos que superarlo porque en algunos aspectos es propio del siglo XIX".

Otro de los historiadores que se solidarizó con Pereira, Ángel Viñas, prepara ahora mismo El escudo de la República, donde mencionará con nombres y apellidos a los implicados -del Partido Ccomunista y de la GPU estalinista- en el asesinato de Andreu Nin, el líder del POUM. "Verdugos y víctimas deben ser identificados por igual, sean quienes sean", dice Viñas. "Si no se puede hablar de la guerra española 70 años después, apaga y vámonos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de marzo de 2007