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La reforma fiscal china costará 4.200 millones a las empresas extranjeras

A las empresas extranjeras presentes en China, el plan del Gobierno del país asiático para poner fin a las ventajas fiscales que tienen, les costará alrededor de 43.000 millones de yuanes (4.200 millones de euros) al año, según dijo ayer el ministro de Finanzas, Jin Renqing, en la Asamblea Popular Nacional (APN). La legislación unificará el impuesto de sociedades en el 25%, frente al 15% que pagaban hasta ahora las compañías foráneas y el 33% con que eran gravadas las locales. La diferencia es un legado de la política puesta en marcha por Pekín hace tres décadas -cuando lanzó las reformas económicas- para incentivar la inversión foránea.

El texto completo del borrador de la ley no ha sido hecho público, pero Jin aseguró que incluye medidas que suavizarán su impacto, ya que la implantación del nuevo régimen fiscal será escalonada a lo largo de cinco años. Esto significa, según dijo, que el coste extra inicial será de unos 840 millones anuales.

"No creo que la alta rentabilidad de que gozan las empresas de capital extranjero en China, ni el entusiasmo de los inversores foráneos se vean afectados", señaló Jin. Según el ministro, el sistema actual es demasiado complicado, y la nueva ley creará un entorno fiscal que favorecerá la competencia.

Las compañías chinas se han quejado frecuentemente de las ventajas impositivas de que gozan las extranjeras. Éstas, por su parte, argumentan que sus competidores nacionales se benefician a menudo de favoritismos por parte de las autoridades, que van, según dicen, desde la concesión de créditos preferenciales a la asignación de suelo en condiciones ventajosas.

Vigente en 2008

La ley será aprobada en la votación que se celebrará el próximo viernes al concluir la sesión parlamentaria que comenzó el lunes pasado y entrará en vigor el 1 de enero de 2008. Jin aseguró que no afectará a los incentivos de que disfrutan ciertos sectores, como la alta tecnología.

Según Pekín, el impuesto de sociedades medio en los 159 países y regiones analizados es del 28,6%, y en el conjunto de los 18 vecinos con China es del 26,7%. La potencia asiática ha aprobado, hasta finales de 2006, un total de 594.000 empresas financiadas con capital foráneo. Los impuestos pagados el año pasado por las compañías extranjeras en China -en todo tipo de gravámenes- representaron el 21% del total de los ingresos fiscales nacionales, según afirma la prensa local.

Jin Renqing añadió que el Gobierno está analizando la posibilidad de establecer un impuesto sobre el combustible y otros para promover la protección del medio ambiente. Igualmente está preparando un borrador de ley sobre las reservas estratégicas de petróleo, que podría obligar a algunas empresas a construir sus propias instalaciones de almacenamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2007