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Vigo pierde en favor de Badajoz la sede de la UE para la cooperación hispanolusa

Solbes cede ante el Gobierno portugués, interesado en no alentar el autonomismo de Oporto

Vigo no será, finalmente, la sede del secretariado técnico de la Unión Europea (UE) que debe gestionar los programas de cooperación transfronteriza entre España y Portugal entre 2007 y 2013, incluidos los que pongan en marcha Galicia y la Región Norte de Portugal. Badajoz se ha impuesto finalmente a la candidatura gallega, en parte gracias al interés del Gobierno portugués en desincentivar iniciativas que puedan alentar cualquier afán autonomista en torno a Oporto. La Xunta ofrecía como sede parte de las instalaciones del Centro Tecnológico del Mar.

La decisión, que todavía no es oficial pero ya ha sido confirmada por fuentes del Ministerio de Economía y de los Gobiernos de Galicia y Extremadura, da al traste con las aspiraciones de Vigo, cuya candidatura es un proyecto personal del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño.

La elección de Badajoz representa un éxito político de la Junta presidida por Juan Carlos Rodríguez Ibarra frente a las aspiraciones gallegas, pero también una victoria económica. De hecho supondrá para la localidad extremeña 19 millones de euros de la UE destinados a poner en marcha la sede del secretariado técnico y sufragar su dotación de personal para gestionar los 350 millones con los que la Unión financiará la cooperación hispanolusa a lo largo de toda la frontera hasta 2013. Badajoz se ocupará también de la parte de ese dinero que corresponde a las iniciativas conjuntas entre Galicia y la Región Norte de Portugal y que fuentes de la Xunta sitúan entre los 80 y los 90 millones para todo el período.

Pero en la decisión de los Gobiernos de Lisboa y Madrid no ha pesado exclusivamente el interés de Extremadura. El deseo del Ejecutivo portugués, presidido por José Sócrates, de desincentivar cualquier posible aspiración autonomista por parte de la Región Norte ha terminado por inclinar la balance del lado contrario a los intereses de Galicia.

De hecho, la Xunta tenía mucho interés en hacerse cargo de la gestión de los fondos a través de un nuevo instrumento comunitario, una Agrupación Europea de Cooperación Transfronteriza (AECT), que permitiría a la Región Norte dotarse de un organismo con personaldad jurídica propia, algo de lo que carece en el sistema constitucional portugués. La AECT permitiría a ambos territorios, protagonistas desde hace años de la cooperación a lo largo de la frontera, superar el estrecho marco de la Comunidad de Trabajo, dentro la cual habían venido situando sus iniciativas. La AECT permitiría además, según fuentes de la Xunta, consolidar la relación con el Norte de Portugal cuando se acaben los fondos europeos de cooperación al salvar definitivamente las dificultades derivadas de la naturaleza centralizada del Estado portugués.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de marzo de 2007