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González: "Rafael Vera pagó por una cacería que iba contra mí"

El ex presidente reta al PP a abrir una investigación sobre los GAL

Una reivindicación de la lucha antiterrorista de los primeros Gobiernos socialistas sin mención a la guerra sucia. En eso se convirtió ayer la presentación de Las 19 puertas, novela autobiográfica de quien fuera secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera. "Vera pagó más que nadie una cacería que iba dirigida contra mí", afirmó el ex presidente Felipe González, que arropó ayer a su compañero igual que hiciera el día que ingresó en prisión.

En medio de la bronca nacional que tiene a PSOE y PP lanzándose a la cara sus respectivas políticas antiterroristas de los últimos 20 años, Rafael Vera, que fue secretario de Estado de Seguridad entre 1986 y 1994, presentaba ayer su "relato autobiográfico". Un repaso a su labor de una década al frente de la lucha contra ETA, pero también de su estancia en las prisiones de Guadalajara y Segovia, donde pasó algo más de dos años -en periodos intermitentes- de los 17 a los que fue condenado inicialmente por secuestro y malversación de fondos públicos.

Vera, que aún cumple condena en régimen de tercer grado (fuera de la cárcel) estuvo arropado por el ex presidente del Gobierno, Felipe González, y el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. También acudieron a la presentación del libro, otros dirigentes históricos del PSOE, como José Barrionuevo, José Luis Corcuera, ambos ex ministros del Interior, o Francisco Fernández Marugán. No acudió ningún miembro de la actual dirección del PSOE.

La sala del hotel Wellington de Madrid donde se presentó el libro estaba abarrotada de público deseoso de conocer detalles sobre el paso del ex alto cargo socialista por prisión -las 19 puertas del título hacen referencia a las que separaban su celda de la calle- pero, también, expectante ante la posibilidad de que Vera arrojase más leña a la hoguera encendida entre socialistas y populares. Aunque él mismo había aclarado previamente que este no es un libro de memorias porque sólo las escribirá -"y me liberaré", dijo- cuando ETA haya desaparecido.

La intervención de Vera, visiblemente emocionado, rezumó dolor por la "injusticia" y el "calvario" que asegura que ha sufrido. Ante los amigos y conocidos que llenaron la sala donde se presentó el libro, confesó que ahora padecía dos sorderas: "Una fisiológica y otra la de la injusticia".

Sin citar nombres propios, el libro se refiere a la visita del jefe de la oposición, José María Aznar, en 1994 al entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera. En esa reunión, el dirigente del PP advirtió, según Vera, de que nada quedaba fuera de su ámbito de oposición. Al parecer, Corcuera le respondió que pese a su afirmación estaba convencido de que haría una excepción con la política antiterrorista. Vera asegura en su libro que Aznar replicó: "Nada". De esta cita, Felipe González sacó una conclusión: "Hacer del terrorismo una estrategia de oposición comenzó hace 14 años y no había 11-M ni nada que lo aventurara".

El principio del fin de ETA

El ex presidente del Gobierno aseguró también que "en los tiempos de Vera se quebró el espinazo a ETA y comenzó el principio del fin de la banda terrorista". González aseguró sin dar más datos que cuando más debilidad se mostró frente a ETA fue en septiembre de 1998, cuando la banda ya estaba derrotada y el PP negoció con los terroristas durante la tregua acordada por ellos.

También hizo alusión a los GAL sólo para pedir al PP que si en esta ocasión "quiere poner en marcha una comisión de investigación sobre ese terrorismo no se arrepienta". El ex jefe del Ejecutivo hacía referencia de ese modo a la iniciativa del PP de 1994 para forzar en el Senado una comisión de investigación para investigar los crímenes de Estado. Cuando el PSOE dio su visto bueno con la condición de que se investigaran también los crímenes anteriores contra ETA, aunque con otros nombres, el PP enterró la propuesta.

La presentación se convirtió en una defensa cerrada de la gestión de Vera como alto cargo de Interior y de la gestión en materia antiterrorista de todos los gobiernos socialistas. El presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, utilizó el sarcasmo y la ironía para hablar del "chantaje" y de la "cesión" en los que supuestamente incurre el Gobierno socialista con respecto a ETA. "Cesiones y chantajes los ha habido desde el principio de la transición, pero para consolidar la democracia. Y con el asentimiento de todos los ciudadanos".

Dejar morir a De Juana

El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, trató "de influir" sobre el Ejecutivo para que "dejara morir" al etarra Ignacio De Juana Chaos cuando persistía en su huelga de hambre. "Intenté influir en el Gobierno para que lo dejara morir porque pensé que era la decisión más correcta, pero el Gobierno, que tiene más datos que usted [se dirigía a Carlos Floriano, presidente del PP de Extremadura] y que yo, ha tomado otra decisión, yo me he plegado a las decisiones del Gobierno, como hice con Aznar".Así se expresó ayer Rodríguez Ibarra, en la asamblea parlamentaria extremeña, requerido por el PP extremeño para que diera explicaciones sobre su posición en este asunto. El pasado 25 de febrero Ibarra ya mantuvo la posición gubernamental al pedir a Zapatero que no dejara morir al etarra para no convertirlo en un mártir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de marzo de 2007

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