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Los alumnos inmigrantes superan el 80% en escuelas públicas de L'Hospitalet

La comunidad educativa critica las diferencias que existen entre barrios según el tipo de centros

En L'Hospitalet aumenta el número de escuelas de enseñanza primaria que tienen en sus aulas más del 80% del alumnado inmigrante. Hay incluso determinados casos en los que se alcanza el 90%. Estos centros se encuentran en su mayoría en los barrios del norte de la ciudad, donde hay más población extracomunitaria, como La Florida, Pubilla Casas, Collblanc-La Torrassa y Santa Eulàlia. La comunidad educativa critica la gran diferencia que existe entre la realidad de los centros según el barrio en el que se ubican e incluso en la misma calle, según se trate de una escuela pública o concertada.

La realidad de estos barrios de L'Hospitalet puede trasladarse a otros muchos de Cataluña. El síndic de greuges, Rafael Ribó, alertó la semana pasada sobre la aparición de "escuelas gueto" y el nacimiento de una doble red escolar, la de los autóctonos y la de hijos de familias inmigrantes. Como ejemplos, habló de centros de enseñanza primaria del barrio del Fondo de Santa Coloma, del casco antiguo de Martorell, del barrio de Santa Eugènia de Girona o de Poblenou en Barcelona.

"No es algo nuevo, ya hace mucho tiempo que está sucediendo", comentan miembros de la comunidad educativa de L'Hospitalet, con 260.000 habitantes. La consolidación de esta dinámica ha conducido a casos extremos, en los que la población autóctona representa la minoría en las aulas. El asentamiento de la inmigración, con poca capacidad adquisitiva, en determinados barrios de las ciudades y la aún más pronunciada concentración de sus hijos en ciertas escuelas ha encendido las alarmas. El síndic reclamó a las administraciones que se pongan manos a la obra para distribuir equitativamente al alumnado y evitar la "segregación escolar".

Las cifras hablan por sí mismas. El CEIP Pau Vila, en el barrio de La Florida, tiene en estos momentos más de un 90% de alumnos procedentes de otros países. El Lola Anglada, en Pubilla Casas-Can Serra, también registra un 90%. El Màrius Torres, en Collblanc, un 85%. En cambio, en los barrios como Sant Josep, Centre y Bellvitge, la situación en los centros públicos es otra. El Joan Maragall, en Sant Josep, apenas concentra el 10%. En el CEIP La Marina, de Bellvitge, el porcentaje se encuentra sobre el 20%, al igual que en el CEIP Pablo Neruda, del barrio Centre. Las desigualdades hacen que la media de distribución en toda la ciudad sea más equilibrada: casi 40 de cada 100 alumnos que estudian en los centros públicos de enseñanza primaria de L'Hospitalet son inmigrantes. En las escuelas privadas o concertadas son entre el 8 y el 9%.

En los barrios donde hay menos concentración de inmigración también empiezan a pronunciarse las diferencias entre la escuela pública y la privada. "No nos parece nada coherente que nosotros tengamos el 62% de alumnos inmigrantes y en mi zona haya otros colegios con el 10% porque son concertados", explica el director del CEIP Puig Gairalt, José Rebollo, que añade que "la distribución debería ser más equitativa". Este año han llegado al centro 45 nuevos jóvenes de diversos países. Por contra, otros tantos estudiantes autóctonos han abandonado las clases.

"Se van los nacionales y las plazas libres las ocupan siempre los nuevos ciudadanos" , comenta Rebollo, que añade que la escuela privada o concertada intenta colmar todas las plazas en la preinscripción y sólo la pública reserva espacio para acoger estudiantes recién llegados. El efecto es que, ante la concentración de extranjeros, "los padres ven que baja el nivel educativo y se llevan a sus hijos", considera el director.

A través de este mismo proceso, en el CEIP Màrius Torres de Collblanc se ha experimentado un gran cambio en sólo dos años, en el que se ha pasado del 65% al 85% de alumnos de origen extracomunitario. "Cuando sobrepasamos el 25%, los niños nativos empezaron a marcharse", afirma el director del CEIP, Jorge León.

Precisamente, en enero abandonaron la escuela otros dos para irse al colegio que hay justo enfrente, que es concertado y que sólo registra un 15% de alumnos inmigrantes. El profesorado explica que este centro "no había comunicado a la Generalitat que tenía plazas vacantes" para no tener que aceptar a recién llegados. Frente a la progresiva pérdida de alumnos autóctonos, "desde aquí no podemos hacer nada", se lamenta De León.

En dos años, el CEIP Pau Vila ha pasado de registrar del 70% de alumnos inmigrantes al 90% en la actualidad. Las aulas de cursos bajos acogen como máximo uno o dos niños autóctonos. La directora, Florentina Sánchez, señala que "se debe cambiar la normativa de Educación para lograr una buena integración de estas personas con la población autóctona".

Pese a las dificultades de reunir en una misma clase a estudiantes de distintas procedencias y niveles educativos, el profesorado se esmera: "Nuestras metas siguen siendo altas", mantiene la directora. Para ello, ha sido necesario "organizar la escuela de forma diferente", creando grupos reducidos en cada una de las aulas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de marzo de 2007